Un operativo conjunto entre la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional permitió la captura en el norte de Bogotá de un ciudadano neerlandés señalado de integrar una red internacional de narcotráfico dedicada al envío de toneladas de cocaína desde Colombia hacia varios países europeos.
El detenido fue identificado como Glenn Sherman De Freitas, nacido en Curazao y requerido mediante circular roja de Interpol por las autoridades judiciales de Países Bajos, que lo señalan como uno de los presuntos articuladores principales de una estructura criminal transnacional con nexos en Colombia, España, Países Bajos y Albania.
La captura se produjo en un inmueble ubicado en la localidad de Usaquén, al norte de Bogotá, en medio de una diligencia adelantada por la Dirección Especializada contra el Narcotráfico de la Fiscalía y la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional.
Durante el procedimiento, las autoridades incautaron 10 kilogramos de clorhidrato de cocaína, un revólver, 10 cartuchos de diferentes calibres y 456 millones de pesos en efectivo, elementos que ahora hacen parte del material probatorio dentro del proceso judicial.
Según las investigaciones, De Freitas tendría un papel estratégico dentro de la organización criminal. Las autoridades sostienen que sería el encargado de recibir y almacenar los cargamentos de droga en Bogotá, coordinar los métodos de ocultamiento del estupefaciente y supervisar la salida de las sustancias ilícitas a través del Aeropuerto Internacional El Dorado con destino a distintos países de Europa.
Las pesquisas también apuntan a que la red criminal utilizaba sofisticados mecanismos de camuflaje en equipajes y otras modalidades para evadir los controles aeroportuarios y facilitar el tráfico internacional de drogas.
El Tribunal de Zwolle, en Países Bajos, lo requiere para responder por delitos relacionados con tráfico de estupefacientes y concierto criminal. Mientras avanzan los trámites diplomáticos y judiciales correspondientes, el ciudadano extranjero permanecerá privado de la libertad en Colombia a la espera de que se defina su proceso de extradición.
Las autoridades consideran esta captura como un golpe importante contra las estructuras narcotraficantes internacionales que utilizan a Colombia como punto de salida de cargamentos de cocaína hacia el continente europeo, una de las principales rutas del narcotráfico mundial en la actualidad.