Seis personas fueron capturadas en una operación de la Policía y la Fiscalía. Entre los detenidos estaría alias ‘Mauro’, señalado como uno de los cabecillas de la organización. Las autoridades investigan a quiénes pretendían abastecer con el material.
Una operación de la Policía Nacional y la Fiscalía puso al descubierto una presunta red dedicada al tráfico de explosivos, que habría estado moviendo material desde otros países hacia Colombia para abastecer a estructuras criminales.
El operativo, realizado en Antioquia y Cundinamarca, terminó con la captura de seis presuntos integrantes de ‘Los Orión’ y la incautación de un importante arsenal de material utilizado para la fabricación y activación de explosivos.
Entre lo encontrado aparecen 17.000 detonadores y cerca de 100 kilogramos de insumos químicos, además de armas, municiones, teléfonos celulares, un vehículo y dinero en efectivo.
La ruta que preocupa a las autoridades
La investigación apunta a que la organización habría establecido conexiones internacionales para adquirir material explosivo procedente de Chile, Perú y Ecuador y posteriormente ingresarlo a Colombia.
La preocupación de los investigadores está ahora en determinar quiénes eran los compradores y cuál era el destino final de los detonadores.
Según las autoridades, el material presuntamente tendría como destino estructuras criminales y organizaciones relacionadas con la minería ilegal.
Entre las organizaciones con las que ‘Los Orión’ tendría presuntos vínculos aparecen las disidencias ‘Jaime Martínez’ y ‘Dagoberto Ramos’, aunque estos nexos deberán ser demostrados dentro del proceso judicial.
‘Mauro’, señalado como cabecilla
Entre los capturados está alias ‘Mauro’, señalado por las autoridades como presunto cabecilla de la organización.
La captura representa uno de los principales resultados de la operación, pero para los investigadores el objetivo ahora es avanzar hacia los niveles superiores de la red y establecer quién financiaba la compra del material, quién coordinaba su ingreso al país y quiénes recibían los explosivos.
Un negocio clandestino
Los investigadores también buscan establecer el movimiento económico detrás de la operación.
El tráfico de detonadores se convierte en una pieza clave para organizaciones que necesitan explosivos para actividades ilegales, especialmente en zonas donde operan grupos armados y redes dedicadas a la explotación ilícita de recursos naturales.
Por eso, más allá de las seis capturas, el expediente podría abrir una nueva línea de investigación sobre las conexiones internacionales y financieras de esta presunta red.
Durante los procedimientos fueron encontrados:
17.000 detonadores
100 kilos de insumos químicos
2 armas de fuego
Munición
9 teléfonos celulares
Un vehículo
$7,2 millones en efectivo
La Fiscalía deberá establecer ahora la responsabilidad individual de cada uno de los capturados y determinar si efectivamente pertenecían a la estructura criminal investigada.
El caso queda en manos de la justicia y los capturados se presumen inocentes hasta que exista una decisión judicial en firme.