La joven madre desapareció horas después de quedar bajo custodia durante un operativo de la SIJÍN en Barranquilla. El caso hoy está marcado por videos, contradicciones, testimonios y serios cuestionamientos sobre el actuar de varios funcionarios policiales.
Por: Amalfi Rosales
La voz de Gloria Torres se rompe varias veces mientras intenta reconstruir, una vez más, lo ocurrido con su hija.
Han pasado dos años desde la desaparición de Isamar Johana Algarín Torres y las preguntas siguen intactas.
¿Quién se la llevó?, ¿Por qué desapareció después de haber estado retenida en medio de un procedimiento policial?
¿Y por qué, pese a los testimonios, videos y declaraciones que rodean el caso, todavía no hay responsables capturados?
Dos años de una investigación que, lejos de aclararse, parece profundizar cada vez más las dudas sobre lo ocurrido aquella noche en Barranquilla.
Todo comenzó la tarde del 11 de mayo de 2024. Según relata Gloria, Isamar salió de su vivienda alrededor de las 4:30 de la tarde acompañando a Marlon Chica, un conocido de años atrás.
“Él vino a buscarla para que lo acompañara a comprar un detalle para la mamá por el Día de las Madres”, recuerda.
La familia insiste en que la relación entre Isamar y Marlon no era cercana.
Años atrás, Isamar había tenido una relación sentimental con un sobrino de Marlon que posteriormente falleció en un accidente. Desde entonces, asegura Gloria, su hija había perdido contacto con esa familia.
Sin embargo, aquella tarde Marlon reapareció.
Horas después, Isamar terminaría en medio de un operativo adelantado por agentes de la SIJÍN en el sector de Los Alpes.
Y nunca más volvería a aparecer.
El operativo que hoy genera dudas
Esa misma noche, las autoridades informaron públicamente sobre la captura de siete hombres que supuestamente planeaban cometer un atentado sicarial en Barranquilla.
Según la versión oficial, los investigadores seguían desde hacía días a varias personas que presuntamente habían llegado a la ciudad para ejecutar un crimen relacionado con estructuras criminales.
Durante el procedimiento, la Policía reportó la incautación de un fusil AK-47, armas cortas, proveedores, munición, teléfonos celulares y una camioneta.
Inicialmente, las autoridades no dieron mayores detalles sobre la persona a quien seria dirigido el frustrado atentado, pero versiones aseguraron que el atentado estaría dirigido contra alias “El Negrito del Rubí”, en medio de la guerra entre organizaciones criminales que operan en Barranquilla. Al menos eso le hicieron creer supuestamente los funcionarios a la organización del temido capo.
Sin embargo, versiones conocidas posteriormente dentro del expediente indican que el verdadero objetivo sería otra persona vinculada al mundo criminal. Fuentes consultadas por este portal sostienen que el atentado realmente estaría dirigido contra Mairon José Bustamante, cuñado de Digno Palomino, en medio de las disputas entre “Los Costeños” y “Los Pepes”.
Meses después, el 1 de octubre de 2024, Bustamante fue víctima de un atentado armado en el conjunto Alameda Campestre. Aunque sobrevivió, uno de sus escoltas murió durante el ataque.
Para investigadores y personas cercanas al caso, ese hecho reforzó la hipótesis de que sí existía un plan criminal en marcha, aunque distinto al presentado inicialmente por las autoridades.
Dos grupos diferentes
De acuerdo con información recopilada durante la investigación y testimonios conocidos por este portal, realmente habrían existido dos procedimientos distintos esa noche.
El primero estaba dirigido contra tres hombres que presuntamente se encontraban hospedados en un inmueble o apartahotel del barrio Los Alpes.
Según las investigaciones, esos sujetos sí eran objeto de seguimiento por parte de las autoridades debido a información relacionada con un posible atentado criminal.
Posteriormente se realizó un segundo procedimiento en otro punto cercano, específicamente en una panadería, donde fueron abordadas otras cuatro personas, entre ellas Isamar Algarín.
Las versiones conocidas hasta ahora indican que este segundo grupo no tendría relación directa con los tres hombres inicialmente investigados.
Sin embargo, posteriormente ambos procedimientos habrían sido presentados como si se tratara de un solo operativo.
Las horas previas a la desaparición
Después del procedimiento, Isamar fue trasladada al parqueadero de la SIJÍN, ubicado en el barrio Los Alpes. Allí permaneció durante varias horas.
Según las investigaciones y los testimonios recopilados posteriormente, la joven estuvo retenida mientras se verificaba si tenía o no relación con los hombres capturados durante el operativo.
Finalmente, hacia las 9:49 de la noche, los funcionarios determinaron que no existían elementos para vincularla con la estructura criminal investigada y la dejaron en libertad.
Pero la historia apenas comenzaba.
Las cámaras de seguridad muestran que, después de salir del parqueadero, Isamar intentó conseguir transporte en varias oportunidades en las afueras del lugar.
Durante esos minutos, un vehículo rojo permanecía estacionado frente al parqueadero de la SIJÍN.
Poco después, el automóvil recogió a la joven, aparentemente para prestarle un servicio de transporte.
Sin embargo, apenas el vehículo abandonó el lugar, un carro blanco que también había estado rondando el sector comenzó a seguirlos.
La hipótesis de un posible asesinato
Una de las líneas más delicadas que rodea el caso apunta a que Isamar habría sido asesinada poco tiempo después de su desaparición.
Personas cercanas a una de las organizaciones sostienen que esta posibilidad tomó fuerza debido a las características del caso, el contexto criminal en el que ocurrió el operativo y las versiones que indican que la joven habría terminado en manos de una estructura delincuencial.
La principal preocupación de la familia es que, después de haber sido retenida y posteriormente dejada en libertad, Isamar habría sido entregada a personas vinculadas con organizaciones criminales por una gruesa suma de dinero.
Dentro de esa hipótesis también se contempla la posibilidad de que el cuerpo hubiese sido ocultado en una finca o enterrado en una zona rural para evitar dejar rastros.
Hasta ahora, sin embargo, no existe evidencia material que permita confirmar esa teoría.
Otra de las hipótesis manejadas dentro de la investigación apunta a un posible caso de trata de personas. Investigadores y personas cercanas al proceso consideran que Isamar pudo haber sido trasladada fuera de Barranquilla por quienes la interceptaron después de salir del parqueadero Los Alpes.
La ausencia total de información sobre su paradero durante estos dos años mantiene abierta esa línea investigativa.
La familia insiste en que Isamar jamás abandonaría voluntariamente a sus hijos ni cortaría toda comunicación con sus seres queridos.
Ese detalle ha llevado a considerar que la joven pudo haber sido retenida contra su voluntad y posteriormente movilizada hacia otra región del país.
Dentro de las versiones que rodean el expediente también aparece una tercera hipótesis: que Isamar hubiese sido obligada a permanecer bajo control de la organización que presuntamente la interceptó aquella noche.
Según algunas versiones conocidas durante las investigaciones, la joven pudo haber quedado en medio de una disputa criminal y posteriormente ser retenida bajo órdenes de la estructura delincuencial que la habría secuestrado.
Esa posibilidad incluye escenarios de intimidación, amenazas o sometimiento para impedir que hablara sobre lo ocurrido durante el operativo.
Sin embargo, hasta ahora no existen pruebas concluyentes que permitan establecer si Isamar continúa con vida o si fue víctima de otro delito después de su desaparición.
Las investigaciones permitieron establecer que minutos después Isamar descendió del automóvil rojo en el sector de la calle 57 con carrera 41, en Barranquilla. Allí ingresó a una tienda.
Compró cigarrillos y permaneció algunos minutos en la terraza fumando uno de ellos.
Las imágenes muestran a la joven mirando varias veces hacia la calle, aparentemente esperando o intentando ubicar nuevamente el vehículo que la había transportado.
Pero segundos después reapareció el carro blanco que había sido visto previamente en las afueras del parqueadero de la SIJÍN.
De acuerdo con los videos conocidos por los investigadores, un hombre vestido con ropa oscura y tenis blancos descendió del automóvil, tomó a Isamar por la fuerza del brazo y la obligó a subir al vehículo.
Desde ese momento se perdió completamente su rastro.
Durante estos dos años, Gloria Torres, madre de Isamar, ha insistido en que detrás de la desaparición de su hija existiría participación de funcionarios que hicieron parte del operativo policial.
La mujer sostiene que varias irregularidades ocurrieron aquella noche y cuestiona especialmente que Isamar fuera dejada en libertad sola, incomunicada y sin su teléfono celular, el cual habría quedado retenido por investigadores.
Además, la familia asegura que el caso ha estado rodeado de inconsistencias relacionadas con cámaras de seguridad, testimonios y versiones entregadas por algunos funcionarios.
Dentro del expediente también aparecen declaraciones que señalan posibles irregularidades en el desarrollo del operativo y movimientos sospechosos relacionados con las armas incautadas durante el procedimiento.
Dos años después
A pesar de los videos, testimonios y elementos conocidos durante la investigación, hasta hoy no existen capturas ni responsables judicializados por la desaparición de Isamar Algarín.
Tampoco se conoce oficialmente quiénes ocupaban el vehículo blanco que aparece en las cámaras de seguridad ni qué ocurrió después de que la joven fuera obligada a subir al automóvil.
Mientras el expediente continúa abierto, la familia de Isamar sigue esperando respuestas.
Y la pregunta que permanece intacta dos años después continúa siendo la misma:
¿Cómo una joven que salió con vida de un procedimiento policial terminó desapareciendo sin dejar rastro?
Uno de los aspectos más delicados del caso es que, pese a que Isamar fue retenida durante el operativo, la Policía nunca informó oficialmente sobre su captura o conducción.
Los reportes institucionales solamente hablaron de siete hombres detenidos. Nunca mencionaron a una mujer.
Según la reconstrucción hecha por la familia, Isamar fue interceptada junto a Marlon Chica y posteriormente trasladada con otras personas relacionadas con el procedimiento.
La madre insiste en que su hija no tenía vínculos con organizaciones criminales y terminó involucrada circunstancialmente en el operativo.
“Todo eso fue un falso positivo”, afirma Gloria con contundencia.
La mujer sostiene que parte del procedimiento estuvo rodeado de irregularidades y que incluso las armas presentadas durante el operativo habrían sido manipuladas o trasladadas posteriormente.
Esas versiones aparecen hoy dentro de testimonios y declaraciones que hacen parte del expediente.
“Si ella era culpable, ¿por qué la dejaron libre?”
La familia cuestiona especialmente el hecho de que Isamar terminara en libertad horas después del operativo.
Según Gloria, durante las audiencias y declaraciones posteriores se llegó a señalar a su hija como la supuesta persona encargada de transportar armas desde Cartagena.
Sin embargo, nunca fue judicializada.
“Si ella era la que traía las armas, entonces ¿por qué la dejaron libre?”, pregunta su madre.
Gloria insiste en que Isamar nunca viajó a Cartagena y asegura que, para esa época, trabajaba en una concesionaria en Santa Marta, ciudad a la que viajaba constantemente por motivos laborales.
“Sus movimientos eran entre Barranquilla y Santa Marta. No Cartagena”, sostiene.
Señalamientos contra funcionarios
Dentro de las declaraciones recopiladas durante la investigación aparecen versiones que señalan posibles irregularidades cometidas por funcionarios que participaron en el operativo.
Algunos testimonios indican que parte del armamento presentado habría sido trasladado posteriormente al lugar donde ocurrieron las capturas.
En esas versiones también aparece mencionada una oficial identificada como la capital Yuli y otra lista de policías activos adscrito a la Sijin de Barranquilla, quien supuestamente habría realizado movimientos relacionados con el traslado de las armas y orquestado el operativo de los 4 hombres que iban con Isamar. Los funcionarios están vinculado a la investigación y deberán responder por el paradero de la joven madre.

Sin embargo, los testimonios incrementaron las dudas sobre la legalidad de algunas actuaciones realizadas aquella noche.
Dos años después, la impunidad sigue intacta
Pese a las declaraciones, videos y testimonios conocidos durante estos dos años, no existen capturas ni responsables judicializados por la desaparición de Isamar Algarín.
Tampoco hay una explicación oficial concluyente sobre quiénes eran los ocupantes del vehículo blanco que aparece en las cámaras de seguridad ni qué ocurrió después de que la joven fuera obligada a subir al automóvil.
Mientras tanto, varios de los funcionarios que participaron en el operativo continúan ejerciendo funciones normalmente.
En la casa de la familia Algarín el tiempo parece detenido.
La desaparición de Isamar sigue siendo una herida abierta.
Y mientras las respuestas no llegan, la sensación de impunidad continúa golpeando la puerta de una madre que todavía espera saber qué hicieron con su hija.
Vea la entrevista completa con la madre de Isamar Algarin