A menos de 48 horas de la primera vuelta presidencial, la campaña entró en su fase más decisiva. Mientras el candidato Iván Cepeda intenta consolidar el respaldo del bloque progresista, quien parece estar obteniendo mayores réditos en los últimos días es el abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella.
La razón no parece estar únicamente en sus propias propuestas, sino en la capacidad de aprovechar los errores, contradicciones y momentos de tensión que han rodeado a la campaña de Cepeda durante las últimas semanas.
El desgaste de la campaña oficialista
Diversos episodios han puesto a la defensiva al equipo de Cepeda. Las polémicas sobre alianzas políticas, cuestionamientos a sectores cercanos al Gobierno y declaraciones que han generado controversia han obligado al candidato a responder constantemente a ataques y críticas, desviando la atención de su agenda programática.
En política, cuando una campaña entra en modo defensivo, suele perder la iniciativa. Y precisamente eso es lo que varios analistas observan en esta etapa final de la contienda.
Mientras Cepeda dedica tiempo a explicar controversias y responder señalamientos, De la Espriella ha logrado posicionarse como la voz más contundente de la oposición, concentrando sus mensajes en temas como seguridad, autoridad y crítica al Gobierno nacional.
La estrategia del contraste
La campaña de De la Espriella ha entendido que en una elección polarizada no siempre gana quien propone más, sino quien logra representar con mayor claridad el sentimiento de inconformidad de una parte del electorado.
Durante las últimas semanas, el candidato ha endurecido su discurso contra el Gobierno y ha buscado presentarse como una alternativa de ruptura frente al proyecto político que representa Cepeda.
La estrategia parece estar funcionando especialmente entre votantes indecisos, sectores empresariales y ciudadanos preocupados por la seguridad, quienes ven en el abogado barranquillero una opción más firme frente a los problemas que enfrenta el país.
El factor emocional
Otro elemento que juega a favor de De la Espriella es el componente emocional de la campaña.
Mientras Cepeda intenta mantener un discurso institucional y programático, su adversario ha apelado a mensajes más directos, confrontacionales y fáciles de conectar con el malestar ciudadano.
En escenarios de alta polarización, las emociones suelen pesar tanto como las propuestas. Y en esta recta final, la campaña de De la Espriella parece haber entendido mejor ese fenómeno.
Un cierre con ventaja política
A un día de la primera vuelta, el panorama muestra una competencia abierta. Sin embargo, la sensación que deja la última semana es que De la Espriella ha logrado convertir cada error de su principal rival en una oportunidad política.
Si esa tendencia se refleja en las urnas el próximo domingo, el candidato opositor podría terminar llegando a la segunda vuelta con un impulso superior al que muchos pronosticaban hace apenas unas semanas.
Las elecciones suelen definirse por grandes propuestas, pero también por la capacidad de leer los momentos políticos.
Y en este cierre de campaña, De la Espriella parece estar aprovechando mejor que nadie las dificultades de sus adversarios para fortalecer su propia aspiración presidencial.