En su primera alocución presidencial, el mandatario entregó un balance de la tragedia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto y anunció nuevas medidas para enfrentar la emergencia y avanzar en la reconstrucción.
El presidente Abelardo De la Espriella se dirigió este lunes 17 de agosto a todos los colombianos, en medio de una de las mayores emergencias que ha enfrentado el país en los últimos años.
Durante su primera alocución presidencial, el mandatario presentó un balance de la situación provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país el pasado 10 de agosto y que ha afectado a cientos de municipios en diferentes departamentos.
De acuerdo con las cifras entregadas durante la intervención, la tragedia deja 289 personas fallecidas, más de 4.000 heridos y 143 desaparecidos, aunque el Gobierno advirtió que los datos continúan siendo verificados y podrían cambiar a medida que avanzan las labores en territorio.
La emergencia alcanza a 450 municipios de 15 departamentos, con más de 120.000 familias damnificadas. La magnitud de los daños también representa un enorme desafío económico para el país. El Gobierno estima pérdidas cercanas a $30 billones, principalmente por los daños ocasionados en viviendas, infraestructura pública y servicios esenciales.
Emergencia económica y reconstrucción
De la Espriella anunció que su Gobierno avanzará en la declaratoria de Estado de Emergencia Económica, con el propósito de disponer de herramientas extraordinarias para atender la crisis y acelerar la recuperación de las zonas afectadas.
También presentó el denominado Fondo Milagro y el Plan Milagro de Reconstrucción, iniciativas con las que pretende canalizar recursos hacia la recuperación de viviendas, hospitales, colegios y demás infraestructura destruida o afectada por el terremoto.
El presidente insistió además en que las labores de búsqueda continuarán mientras exista posibilidad de encontrar personas con vida entre los escombros.
Una advertencia contra la corrupción
Uno de los mensajes más contundentes de la alocución estuvo dirigido a quienes pretendan aprovecharse de la tragedia.
El mandatario advirtió que los recursos destinados a los damnificados deberán llegar a quienes realmente los necesitan y que habrá consecuencias para quienes intenten apropiarse de las ayudas o utilizar la emergencia con fines particulares.
La advertencia llega en momentos en que miles de familias permanecen afectadas y el país enfrenta uno de los mayores procesos de atención y reconstrucción de las últimas décadas.
“La patria está de luto”
El presidente también dedicó parte de su intervención a las víctimas y a las familias que perdieron a sus seres queridos.
La alocución estuvo marcada por un mensaje de unidad nacional frente a la tragedia y por el reconocimiento a los organismos de socorro, Fuerza Pública, personal médico, voluntarios y ciudadanos que participan en las labores de emergencia.
La crisis representa, además, el primer gran desafío del Gobierno de De la Espriella, apenas días después de su llegada a la Casa de Nariño.
Colombia enfrenta ahora una doble tarea: continuar la búsqueda de desaparecidos y atender a los damnificados, mientras comienza el gigantesco proceso de reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto.
Las cifras y el alcance de los daños todavía son preliminares. El verdadero costo humano, social y económico de la tragedia se conocerá con mayor precisión durante las próximas semanas.