Revisión judicial al decreto salarial abre debate económico y legal

Feb 13, 2026

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El reciente aumento del salario decretado por el Gobierno Nacional y la posterior decisión de suspender dicho acto administrativo por parte del Consejo de Estado han abierto un debate jurídico, económico y social en el país. Mientras el ajuste salarial buscaba responder al costo de vida y proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, la medida quedó en pausa tras una revisión de legalidad.

El incremento del salario fue anunciado como una herramienta para mitigar los efectos de la inflación y fortalecer el ingreso de millones de hogares. Desde el Ejecutivo, se planteó como una decisión orientada a la justicia social y a la reactivación del consumo interno. Sectores laborales destacaron que el alza representaba un alivio frente al encarecimiento de bienes y servicios básicos.

Sin embargo, desde algunos gremios empresariales se advirtió sobre posibles impactos en la sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas, así como en la generación de empleo formal, especialmente en regiones con menor dinamismo económico.

La decisión del Consejo de Estado: alcances y efectos

La suspensión provisional del decreto es una medida cautelar prevista en el ordenamiento jurídico colombiano que tiene como propósito evitar que un acto administrativo continúe produciendo efectos mientras se resuelve una controversia de legalidad. En este caso, el Consejo de Estado no entró a valorar si el aumento salarial es adecuado o inconveniente desde el punto de vista económico o social, sino que centró su análisis en la forma en que el Gobierno adoptó la decisión.

El alto tribunal evalúa, principalmente, si el Ejecutivo actuó dentro de las competencias constitucionales y legales que le otorga la ley, y si se respetaron los procedimientos establecidos para la expedición del decreto. Entre los aspectos bajo revisión se encuentran la debida motivación del acto administrativo, la observancia de los principios de legalidad, transparencia y debido proceso, así como el alcance de las facultades del Gobierno para fijar el incremento salarial en ausencia de un acuerdo previo entre las partes.

Desde el punto de vista jurídico, la suspensión provisional no constituye una sanción ni una decisión definitiva. Se trata de una herramienta preventiva que busca preservar el orden jurídico y evitar que se consoliden situaciones difíciles de revertir en caso de que, al final del proceso, el decreto sea declarado nulo o contrario a derecho.

Impacto práctico de la suspensión

En términos concretos, la suspensión implica que el decreto queda sin aplicación temporal, lo que genera interrogantes sobre la vigencia de los valores salariales fijados y su impacto en nóminas, contratos laborales y obligaciones de los empleadores. Para los trabajadores, la medida introduce incertidumbre frente a la estabilidad de sus ingresos, mientras que para las empresas plantea dudas sobre costos laborales y planeación financiera.

Asimismo, la decisión obliga a las autoridades y a los actores del mercado laboral a esperar una definición judicial de fondo, que podría confirmar la validez del decreto, modificar sus efectos o anularlo. Este compás de espera resalta la importancia de la seguridad jurídica como elemento clave para la confianza en las decisiones de política pública.

El estudio de fondo por parte del Consejo de Estado puede tomar varios meses, durante los cuales se analizarán los argumentos de las partes, las normas aplicables y la jurisprudencia existente. Mientras tanto, el debate sobre el aumento salarial se traslada del escenario político y económico al ámbito estrictamente jurídico, en un ejercicio que pone a prueba el equilibrio entre la acción del Gobierno y los mecanismos de control judicial propios de un Estado de derecho.

Reacciones y expectativas: posturas del Gobierno y del sector empresarial

Desde el Gobierno Nacional de Colombia, la reacción ha estado marcada por un tono institucional. Voceros del Ejecutivo señalaron que la suspensión provisional es una herramienta propia del control judicial y que será respetada en su totalidad. Al mismo tiempo, insistieron en que el decreto se expidió bajo criterios de legalidad y con base en las facultades que la normatividad vigente le otorga al Gobierno cuando no se logra un consenso en la mesa de concertación salarial.
El Ejecutivo ha reiterado que su objetivo con el incremento salarial es proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente en un contexto de presiones inflacionarias, y que presentará ante el Consejo de Estado los argumentos jurídicos necesarios para sustentar la validez del procedimiento adoptado.

En el sector empresarial, las reacciones han sido más cautelosas. Gremios y representantes de empleadores han subrayado la importancia de respetar los tiempos y decisiones de la justicia, señalando que la suspensión abre un espacio para revisar con mayor detenimiento los efectos económicos del aumento. Algunos líderes empresariales han expresado que un incremento salarial debe ir acompañado de condiciones que favorezcan la productividad y la formalización laboral, con el fin de evitar impactos negativos en el empleo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.

Asimismo, desde el empresariado se ha planteado que la discusión de fondo debe mantenerse dentro de los canales institucionales y técnicos, evitando una polarización del debate. Para este sector, la decisión del Consejo de Estado representa una oportunidad para reforzar la seguridad jurídica y garantizar que las políticas salariales se adopten con reglas claras y previsibles.

En conjunto, tanto el Gobierno como los empresarios coinciden en la necesidad de esperar una decisión definitiva del alto tribunal. Mientras el Ejecutivo defiende la legitimidad de su actuación y la finalidad social del aumento, el sector productivo enfatiza la estabilidad normativa y el impacto económico de largo plazo. Entre ambas posturas, el país permanece a la expectativa de un fallo que aporte claridad y permita retomar el debate salarial con mayor certidumbre institucional.

El ministro del Interior, Armando Benedetti, se pronunció de manera crítica frente a la decisión del Consejo de Estado de suspender el decreto del salario mínimo. Según sus declaraciones, la medida tiene un impacto directo sobre la clase trabajadora y refleja, a su juicio, la influencia que ciertos sectores de poder ejercen sobre las instituciones del Estado.

Finalmente, el jefe de la cartera del Interior calificó la decisión como “surrealista”, insistiendo en que el aumento salarial buscaba garantizar un salario mínimo vital y responder a las condiciones económicas del país. Sus declaraciones reflejan la postura del Gobierno, que defiende el objetivo social del decreto y cuestiona los efectos que la suspensión puede tener sobre los trabajadores mientras se resuelve el fondo del debate jurídico.

Un debate abierto

El caso pone de relieve la tensión entre las políticas públicas orientadas a la protección social y los controles judiciales propios del Estado de derecho. La decisión final del Consejo de Estado será clave para definir no solo el futuro del aumento salarial, sino también los límites y alcances de la acción gubernamental en materia económica.

Por ahora, el país permanece atento al desarrollo del proceso, en un contexto donde el equilibrio entre bienestar laboral, estabilidad económica y seguridad jurídica sigue siendo un desafío central.

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