El presidente estadounidense aseguró que podría bombardear Pickaxe Mountain. Washington descarta el uso de armas nucleares, mientras persisten los riesgos de una escalada militar y nuevas alteraciones en el mercado energético mundial.
La tensión entre Estados Unidos e Irán vuelve a aumentar después de que el presidente Donald Trump afirmara que su país podría atacar próximamente Pickaxe Mountain, un complejo subterráneo vinculado al programa nuclear iraní y ubicado cerca de Natanz, una de las principales instalaciones nucleares de Teherán.
En declaraciones divulgadas este viernes por Reuters, Trump sostuvo que Washington busca impedir que Irán desarrolle armas nucleares y aseguró que su Gobierno mantiene bajo observación las actividades en la instalación. El mandatario dejó abierta la posibilidad de ejecutar una nueva operación militar, aunque no confirmó una orden definitiva de ataque.
«Puede que tengamos que ir allí», afirmó Trump durante una entrevista con el medio estadounidense Newsmax, según la información publicada por Reuters.
La advertencia se produce en medio del conflicto militar entre Washington, Israel y Teherán, iniciado en febrero de 2026, y de las preocupaciones internacionales por las consecuencias que una nueva ofensiva podría tener sobre la seguridad regional y el suministro mundial de petróleo.
¿QUÉ HAY EN PICKAXE MOUNTAIN?
Pickaxe Mountain, también conocido como Kuh-e Kolang, es un complejo fortificado situado bajo tierra cerca de Natanz. La instalación ha despertado preocupación entre autoridades estadounidenses e israelíes por su profundidad y por la posibilidad de que pueda albergar equipos sensibles relacionados con el programa nuclear iraní.
La ubicación subterránea constituye uno de los principales desafíos para cualquier operación militar. Las estructuras excavadas en roca pueden resistir determinados ataques convencionales y dificultar la evaluación de los daños desde el exterior.
Sin embargo, la información pública disponible no permite establecer con certeza qué equipos se encuentran actualmente dentro del complejo, si está plenamente operativo o cuál es su capacidad efectiva para desarrollar actividades nucleares.
Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos. Estados Unidos, por su parte, considera que impedir que Teherán obtenga un arma nuclear constituye uno de sus principales objetivos estratégicos.
TRUMP DESCARTA ARMAS NUCLEARES Y TROPAS TERRESTRES
Durante sus declaraciones, el presidente estadounidense aseguró que no contempla utilizar armas nucleares contra Irán y reiteró que no tiene previsto desplegar tropas terrestres estadounidenses en territorio iraní.
No obstante, dejó abierta la posibilidad de emplear armamento convencional de gran potencia. Trump no confirmó si había autorizado el uso de la bomba GBU-43/B MOAB, conocida popularmente como la «madre de todas las bombas».
Esta munición no es nuclear. Su eventual utilización contra una instalación subterránea tampoco garantizaría la destrucción total de las estructuras excavadas en profundidad.
Hasta el momento, las declaraciones presidenciales no equivalen a una confirmación de que se haya ordenado un nuevo bombardeo contra Pickaxe Mountain.
IRÁN Y EL RIESGO DE UNA NUEVA ESCALADA
Una nueva ofensiva estadounidense podría desencadenar represalias iraníes y ampliar el alcance del enfrentamiento regional. Entre los principales riesgos figuran los ataques contra objetivos militares, las amenazas a instalaciones estratégicas y las alteraciones del tráfico marítimo en el golfo Pérsico.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, una ruta esencial para el transporte internacional de hidrocarburos. Cualquier interrupción significativa de la navegación podría afectar el abastecimiento de los mercados y aumentar la volatilidad de los precios energéticos.
La incertidumbre también afecta los esfuerzos diplomáticos para establecer mecanismos de verificación sobre el programa nuclear iraní. La participación del Organismo Internacional de Energía Atómica resulta fundamental para determinar el estado de las instalaciones y evaluar el cumplimiento de los compromisos nucleares.
¿QUÉ PUEDE PASAR CON EL PETRÓLEO Y LA ECONOMÍA MUNDIAL?
La tensión militar en Oriente Medio representa un factor de riesgo para los mercados internacionales. Un ataque contra instalaciones estratégicas o una respuesta iraní que afecte el transporte marítimo podría presionar al alza los precios del petróleo.
Para Colombia, un incremento sostenido del crudo tendría efectos que dependerían de las condiciones del mercado, la tasa de cambio y las decisiones económicas internas. Aunque los mayores precios pueden favorecer determinados ingresos petroleros, también pueden elevar los costos de los combustibles, el transporte y otros bienes.
En Estados Unidos, la volatilidad energética puede repercutir en el costo de vida y aumentar la presión política sobre la administración Trump.
Reuters informó este viernes sobre nuevas medidas estadounidenses para movilizar hasta 17 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica, dentro de un esfuerzo internacional destinado a reforzar el suministro y contener las presiones sobre los precios derivadas de la guerra con Irán.
UNA DECISIÓN QUE PODRÍA CAMBIAR EL RUMBO DEL CONFLICTO
La amenaza contra Pickaxe Mountain abre un nuevo capítulo en la confrontación entre Washington y Teherán. El principal interrogante es si Estados Unidos convertirá sus advertencias en una operación militar o si las utilizará como mecanismo de presión para alcanzar sus objetivos estratégicos.
Un ataque podría causar daños importantes, pero no existe garantía de que elimine de manera definitiva las capacidades nucleares iraníes. También podría desencadenar represalias y complicar aún más la estabilidad regional.
Por ahora, la declaración confirmada es la del presidente estadounidense sobre la posibilidad de atacar la instalación. El alcance de una eventual operación, sus objetivos y las consecuencias para la población iraní y la seguridad internacional continúan siendo cuestiones abiertas.
El Espacio Noticias continuará atento a las decisiones de Washington, las respuestas de Teherán y las repercusiones de esta crisis sobre la seguridad internacional y la economía mundial.
Fuente principal: Reuters, 16 de octubre de 2026. Información complementaria: Departamento de Energía de Estados Unidos y análisis públicos sobre el programa nuclear iraní.