Por: Amalfi Rosales
El pasado 18 de junio la justicia estadounidense logró capturar a Jorge Luis Hernández Villazón, alias “Boliche”, una figura que durante años se movió entre el crimen, la política, los negocios turbios y el rol de informante. El periodista Jacobo Solano en su cuenta de X (antes Twiter) detalló la red de impunidad que este personaje tejió en Colombia y en el extranjero, revelando cómo vendía falsas entregas judiciales y gestionaba extorsiones disfrazadas de acuerdos legales.

La investigación de Jacobo Solano reveló cómo, desde el 2020, Boliche ofrecía a narcotraficantes colombianos y dominicanos supuestos acuerdos con fiscales y jueces de EE. UU. Prometía penas de solo dos a cuatro años, reclusión en apartamentos y beneficios a cambio de sumas que oscilaban entre $700.000 y $1.000.000 de dólares.
Pero todo era una estafa. Seis narcotraficantes dominicanos, tras pagarle fuertes sumas y luego ser capturados sin recibir lo prometido, lo denunciaron ante el FBI. Esa delación fue clave para consolidar el proceso en su contra, que incluyó interceptaciones, manuscritos, audios y rastreo de bienes.
Hoy Boliche se encuentra detenido sin derecho a fianza en el Centro Federal de Detención de Miami, bajo cargos por conspiración para cometer fraude electrónico, dentro del caso 8:25MJ2295SPF, radicado en la Corte del Distrito Medio de Florida.

Entre las evidencias incautadas se encuentra un manuscrito de su puño y letra, donde anotó cobros, propiedades, vehículos y cifras millonarias asociadas a sus “clientes”.
Reuniones con mafias y conexión Ñeñe Hernández
En una imagen difundida por el periodista Gonzalo Guillén, se ve a alias Boliche (sentado a la derecha) reunido con empresarios y presuntos aliados del fallecido narcotraficante Ñeñe Hernández. Guillén aseguró que Boliche tenía nexos con ese círculo, sumando nuevas líneas de investigación. La justicia federal lo acusa por fraude electrónico, pero tiene otros procesos en curso por delitos aún no revelados públicamente.
Nexos con alias “el Gatico”

Una fuente cercana al caso reveló que alias Boliche también tendría vínculos económicos y familiares con Jorge Luis Alfonso López, alias “el Gatico”, hijo de la fallecida Emilse López, más conocida como “La Gata”, reconocida figura del poder criminal y político en la Costa Caribe. La misma fuente indicó que la esposa de alias el Gatico, Catherine Hernández Iguarán, sería sobrina de alias Boliche, lo que reforzaría una presunta alianza entre estructuras familiares, criminales y de influencia regional.
Un historial de traiciones
Según lo relatado por Jacobo Solano, alias Boliche inició su carrera criminal en los años 90 traficando carros robados en Maracaibo, y luego ascendió como cobrador de deudas. Su momento de mayor poder fue entre 1998 y 2000, cuando operó con los paramilitares de Santa Fe de Ralito. Tras fracasar en varios embarques y gastar el dinero, perdió la confianza de sus jefes y estuvo a punto de ser ejecutado por orden de Salvatore Mancuso. Fue advertido por personas leales a Jorge 40 y logró escapar. Más tarde, traicionaría a varios de sus antiguos aliados, incluidos personajes como Alex Saab, al que entregó a agencias internacionales.
Alias Boliche fue también pieza clave en la caída de Alex Saab, hoy ministro del gobierno de Nicolás Maduro, según reveló El Tiempo. Fue él quien alertó a las agencias federales de EE. UU. sobre su paradero en Cabo Verde y entregó información sobre el profesor Bruce Bagley, un académico experto en lavado de activos que terminó preso por lavar dinero para Saab.
Según el informe, en esa operación se movieron al menos 2 millones de dólares, en la que Boliche actuó como facilitador, confirmando su rol como informante al servicio de EE. UU., incluso traicionando a antiguos aliados.
Otro de los hechos revelados por Jacobo Solano fue la extorsión a la viuda de Toyo Curiche, exjefe de Los Curicheros de Maicao.
la revelación del periodista Solano cuenta sobre el , asesinato de «Toyo» en Barranquilla. Tras su muerte, la estructura de Boliche habría despojado a su viuda de un apartamento en el edificio Sierra Laguna en Santa Marta, avaluado en un millón de dólares, bajo la excusa de una negociación ficticia de entrega con autoridades estadounidenses.

Una red de informantes en la Costa Caribe
El FBI encontró, entre los dispositivos de alias Boliche, una amplia lista de informantes en Riohacha, Barrancas, Valledupar, Santa Marta y Barranquilla. Algunos incluso viajaron a Miami con memorias USB cifradas, que contenían rutas de narcotráfico, embarques y perfiles de otros narcos. Esa red habría sido clave para sostener sus operaciones y engaños.
Alias Boliche representa el rostro de una nueva criminalidad sofisticada, traicionera, conectada al poder político, y que se camufla en procesos judiciales. Hoy enfrenta una posible condena de hasta 20 años de prisión, pero su colaboración con las autoridades podría abrir nuevas investigaciones en Colombia y América Latina.
Después de cinco años de seguimientos, el FBI pone fin a un impostor. Ahora se prevé que vendrían nuevas investigaciones y capturas, debido al material probatorio recopilados por la justicia norteamericana.
Alias Boliche fue llevado a la cárcel federal de máxima seguridad, donde permanece en una celda subterránea.