La elección de Juan Felipe Lemos (Partido de la U) como presidente y a José Antonio Parra (Salvación Nacional) confirman lasmayorías absolutas del oficilismo en el congreso.
Por: Lucio Torres
Dos hechos confirman el control absoluto del oficialismo sobre el Congreso de la República: la elección de los nuevos magistrados del CNE y la declaratoria oficial de alineación con el Gobierno por parte del Partido Conservador, Centro Democrático, La U, Salvación Nacional, Cambio Radical y el Partido Liberal. La primera prueba de fuego la firmó la Sala Plena del Consejo Nacional Electoral (CNE) al nombrar a Juan Felipe Lemos (Partido de la U) en la presidencia y a José Antonio Parra (Salvación Nacional) en la vicepresidencia. Sin embargo, la verdadera jugada de fondo no es esa: es la silenciosa recomposición de la derecha colombiana, hoy articulada de la mano de Salvación Nacional y no del Centro Democrático.
Tras cuatro horas de tensiones, cabildeos en los pasillos del Salón Elíptico y negociaciones de infarto, las colectividades afines al Ejecutivo amarraron siete de los nueve puestos del órgano electoral. La izquierda quedó acorralada en los dos únicos cupos que tenía asegurados. Pero este nuevo mapa de poder va más allá del CNE: expone la fragilidad de la alianza entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático —que venía de golpear al Gobierno en la Presidencia del Senado— y confirma la irrupción de un bloque de derecha promovido por Salvación Nacional frente al uribismo, en un movimiento estratégico presuntamente impulsado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara.
¿El abelardismo controlará el CNE con la nueva directiva?

La gran pregunta que sobrevuela los pasillos del poder es si el gobierno de Abelardo De La Espriella logró un control absoluto sobre el máximo tribunal electoral del país.
Formalmente, el CNE es un órgano autónomo e independiente de carácter constitucional. Sin embargo, la correlación numérica surgida de la elección de la nueva mesa directiva evidencia un dominio hegemónico del bloque oficialista y de centro-derecha, que detenta siete de los nueve asientos de la corporación:
Oficialismo y Centro-Derecha (7 puestos): Nubia Stella Martínez (Centro Democrático), Silvio Carrasquilla (Partido Liberal), Juan Carlos Wills (Partido Conservador), Juan Felipe Lemos (Partido de la U – Presidente), José Antonio Parra (Salvación Nacional – Vicepresidente), Plinio Alarcón (MIRA) y Gersel Pérez (Cambio Radical).
Oposición / Izquierda (2 puestos): Cielo Rusinque (Pacto Histórico) y Ana Jimena Bautista (Pacto Histórico).
Con una mayoría calificada de 7 a 2, el Ejecutivo y sus aliados no solo se aseguran un árbitro predecible y favorable, sino que neutralizan las aspiraciones del Pacto Histórico, relegado a una posición puramente testimonial. La llegada de Juan Felipe Lemos a la presidencia y de José Antonio Parra a la vicepresidencia sella un pacto de gobernabilidad que redefine el ajedrez político.
No obstante, más que un control dictatorial homogéneo, la jugada destapa una reconfiguración profunda en la derecha: el ascenso meteórico de Salvación Nacional disputándole el liderazgo tradicional al uribismo, bajo la batuta operativa del ministro Rodrigo Lara.
El triunfo de la ingeniería del MinInterior

El balance de la jornada refleja la correlación de fuerzas actual en el escenario político colombiano. Por un lado, el Pacto Histórico, pese a haber sido la bancada más votada en las pasadas elecciones, quedó relegado a una posición minoritaria frente al bloque oficialista. A esto se sumaron profundas divisiones internas evidenciadas durante el proceso de selección de Ana Jimena Bautista en reemplazo del exrepresentante Alirio Uribe —vetado por el expresidente Gustavo Petro a pesar del respaldo de figuras clave como Iván Cepeda—.
En la otra orilla, el Centro Democrático solo aseguraró un espacio con Nubia Stella Martínez, aun en medio de la reconfiguración de fuerzas que empuja el oficialismo. El gran victorioso de la jornada fue el propio gobierno de Abelardo De La Espriella. Tras el traspié inicial en la presidencia del Senado, el ministro Rodrigo Lara se repuso al liderar extensas reuniones con las bancadas Conservadora y Liberal, logrando además fragmentar a la Alianza Verde para restarle la tercera curul al Pacto Histórico. Salvación Nacional, el partido que respaldó desde el día uno al actual mandatario, reafirmó su estado de gracia al conseguir la vicepresidencia del CNE, consolidando su peso político pese a contar con apenas cuatro curules en el Congreso.
Los retos inmediatos del nuevo CNE: El pulso jurídico y la supervivencia de los partidos
Con el tribunal ya conformado para el periodo constitucional, la agenda de la nueva magistratura liderada por Lemos y Parra no dará tregua. A corto plazo, los primeros procesos sobre los que el CNE tendrá que tomar decisiones trascendentales están vinculados al futuro jurídico de varios partidos y movimientos políticos:
El futuro de las personerías jurídicas
La magistratura saliente dejó en lista de espera expedientes críticos, entre ellos la definición jurídica de La Fuerza, el movimiento de Roy Barreras que no logró superar el umbral electoral en el Senado. No obstante, un borrador de ponencia preliminar le favorecería al contar con representación directa en la Cámara por el departamento de Sucre a través de Alejandro de la Ossa Lacayo.
Demandas y pérdida de investidura
En un escenario donde las tensiones poselectorales siguen latentes, el tribunal arbitrará disputas de gran calado sobre demandas de curules y procesos de pérdida de investidura. Como bien señala la analítica política, las colectividades priorizan contar con un árbitro alineado para salvaguardar sus fichas en el Congreso.
Fiscalización y financiación de campañas
El organismo tendrá la lupa puesta sobre la rendición de cuentas, el cumplimiento de topes de financiación y los trámites de reposición de gastos de las campañas pasadas y futuras.
“Lo que demuestra la elección de los magistrados es que los acuerdos de los compromisarios están vigentes y vivos. Además, el MinInterior estuvo activamente rompiendo a los verdes para quitarle la tercera curul al Pacto. No olvidemos que los partidos privilegian contar con el respaldo del CNE para los procesos de pérdida de investidura y las demandas de las curules”.
Esí lo señaló Gonzalo Araujo, analista de la firma de asuntos públicos Orza.
El calvario verde y las asignaturas pendientes
La jornada también representó un duro revés político para En Marcha —la colectividad de Juan Fernando Cristo— y para la Alianza Verde, que se quedó sin representación propia y dejó al descubierto fracturas internas profundas. Mientras un sector cercano al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, respaldó a Gersel Pérez, otro flanco apoyó a Guillermo Rivera.
Críticas abiertas como las del senador John Amaya evidenciaron el desgaste de un partido fracturado y atrapado en discusiones sobre su inminente escisión. Una escisión determinada por visiones distintas y a veces antagonicas. Un liderazgo en crisis que se resisten a darle paso a las nuevas figuras como Catherine Juvinao o Katherine Miranda.
Al caer la tarde, las imágenes del ministro Lara celebrando con los nuevos magistrados sintetizaron el momento: el Ejecutivo y sus aliados se anotan una victoria estratégica crucial, marcando un nuevo pulso donde el abelardismo y sus fichas reescriben las reglas de juego frente a las tradicionales estructuras de la derecha colombiana.