JUAN EN EL HOSPITAL

Nov 30, 2023

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Por: Jaime Guzmán

Amanece un lunes del mes de mayo se escuchan sirenas, pacientes entrando y saliendo de la puerta de urgencia, En medio de ello se vive con ligera intensidad, la incertidumbre de que si dio a luz o no, el descendiente de Juan y Ana, suceso que aconteció en el hospital Del Niño Jesús de Barranquilla.

Esta es la historia de Juan, joven albañil, que en los albores de su juventud desea salir adelante con su querida esposa Anita, quien desde hace más de 6 noches se encuentra internada tras estar en observación con dolores de parto.

El joven, de tan solo 23 años empieza a movilizarse de un lado a otro y a veces hasta por su mente quiere burlar a la seguridad del centro médico e indagar de su compañera, y cuando pregunta, la respuesta es plana y con muy poca de ser positiva

La mañana del lunes del albañil se fue muy lenta y no fue la mejor, pues estuvo durante varias horas sin recibir la respuesta que el necesitaba mientras que la expresion en su rostro denotaba angustia…

Llegó la noche y empezó la gente a invadir las afueras del Hospital. Unos arribaban a urgencias y otros a colocarse en frente y poner sus chazas para comercializar sus productos alimenticios.

Juan, pronto se despertó por la preocupación, sintiendo el olor fuerte al aceite del caldero de los fritos. De un momento a otro, saca rápido de su bolsillo, $2.000 pues le invade la hambruna y levanta la mirada y se compra un café y una empanada en la fritanga de al frente, arreglada con mantel de cuadros rojos y azules, junto a la servilleta, y termitos de suero y picante, y al lado agua de maíz y guarapo.

La gente que está también en el lugar está preocupada y más que por momentos se sientan en sillas o de pie, prenden un cigarro, conversando del juego del Junior ante al Santa Fe.

Entretanto, Juan consume con tanta ansiedad que empieza a toser con fuerza, tanto que sale un asistente médico después del aviso del guarda de seguridad al ver la situación.

El joven de 23 años le dice al médico que no siente nada, solo que le preocupa que no hay razón de su mujer y su ansiedad le hace comer con rapidez. El médico asiente con la cabeza, coloca su mano en el hombro de Juan y lo trata de tranquilizar.

Al rato y luego de unas horas el albañil logra conciliar el sueño en una de las viejas sillas que hay a las afueras del hospital.

Amanece el martes y mientras pasan los segundos, horas, el color de la mañana es fuerte como dicen los viejos » sol de agua » y el joven está con ansiedad de nuevo y al pie del cañón, esperando respuesta aliciente, mirando entre los vidrios polarizados ya desgastados por el polvo y el descuido del estado de no arreglar el establecimiento médico.

Por tanto, el joven cual felino no quita su mirada hacia la entrada del lugar, sentado ahora en la acera de en frente sobre un gris bordillo, mira hacia las nubes y le implora a Dios saber de su mujer y el silencio de su voz no es más que la respuesta ante lo que conversó con el Credor.

Al interior del centro médico, que está lleno de mujeres embarazadas, se encuentra la amada mujer del joven quien es atendida en la sala de parto cuando siente un fuerte movimiento en el interior de su abdomen, y a la espera de conseguir permiso para hacerle el procedimiento de la cesárea.

De inmediato la atiende un ginecólogo que en principio le comenta que el permiso en el hospital de Palmar no tiene validez entonces le harían un parto natural… pero era tan fuerte los dolores de Anita que le hicieron una ecografía para ver cómo estaba la criatura.

Afuera, estába Juan que sigue preñado de angustias, no encuentra algún aliciente para calmar su desespero…
Sin embargo, la misericordia de Dios, es tan grande, que el joven vuelve a la realidad y quitando su velo oscuro de exasperación ve a otras personas igual a él con problemas, sin duda es un mensaje divino que nuevamente le brinda el Creador, diciendo que se calmara…

Con el correr de las horas, el joven ya sentía serenidad y el coraje, para afrontar sus adversidades, como caracteriza a todas las personas que han sido víctimas de la injusticia con que han padecido por las situaciones más difíciles pero el joven no puede ser egoísta y es consciente que debe saber que como a él hay varios con igual o peor condición.

Llega la noche del martes tras un invierno fuerte alargando la tarde. Al rato, la madre de su esposa, que estaba al interior del lugar, logra salir y le comenta que ella también padeció cuando dio a luz a su hija y logra abrazarlo, tercer mensaje que recibía el joven.

Es miércoles y amanece más temprano que nunca; Juan que descansa en las descuidadas paredes del hospital, en un sucio piso, recibe una noticia… Antes debía tener paciencia y llenar unos papeles de un lugar a otro; en el laberinto blanco del centro médico, con un aire acondicionado muy helado y un inconfundible olor a hipoclorito… El joven pensaba lo peor pero no, era una grata noticia que el seguiría siendo el hombre de la casa, puesto que su mujer no solo era ella, sino la llegada de una bebe y el sin pensarlo no dudo en agradecer a Dios y colocar el nombre de Gabriela…

Así, como este caso transcurren también otros casos en el día a día de los hospitales, y diferentes centros de salud de nuestro país donde la situación es difícil pero el heroísmo es de reconocer al sector médico y de la gente que como Juan creyó y esperó en Dios quien lo premió con una sensibilidad de hierro que lo reconforta.

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