La senadora Paloma Valencia anunció que el exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo, será su fórmula vicepresidencial para las elecciones presidenciales de 2026. Ambos participaron en la denominada “Gran Consulta” realizada el pasado 8 de marzo, en la que Valencia obtuvo más de tres millones de votos, mientras que Oviedo superó el millón, convirtiéndose en uno de los nombres más sorpresivos del proceso.
El anuncio consolida una fórmula que mezcla liderazgo político tradicional con perfil técnico. Sin embargo, también abre interrogantes sobre su alcance electoral y su impacto dentro del panorama político nacional.
Los puntos a favor de la fórmula
Valencia es una figura con amplia trayectoria en el Congreso y una voz influyente dentro del sector de derecha. Oviedo, en contraste, es reconocido por su perfil técnico y su paso por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.
Durante su gestión en el DANE, Oviedo ganó notoriedad pública por su estilo pedagógico para explicar cifras económicas y sociales. Ese perfil puede reforzar la imagen de una campaña centrada en datos, políticas públicas y gestión técnica.
Aunque Valencia representa una corriente política consolidada, Oviedo es percibido como una figura relativamente nueva en la arena electoral. Su paso por la candidatura a la Alcaldía de Bogotá y su resultado en la consulta lo posicionaron como un actor emergente.
Para algunos analistas, su inclusión podría ayudar a atraer votantes jóvenes o independientes que buscan rostros distintos dentro de la política nacional.
Buen resultado en la consulta
Los más de tres millones de votos obtenidos por Valencia en la consulta reflejan una base electoral sólida. A su vez, el más de un millón de votos de Oviedo confirma que tiene un respaldo propio.
La suma de ambas votaciones podría convertirse en un punto de partida competitivo para la primera vuelta presidencial.Los puntos en contra y los retos
Aunque ambos coincidieron en la consulta, algunos sectores consideran que Oviedo no encaja completamente en el espectro ideológico tradicional del partido que respalda a Valencia.
Su perfil técnico y su discurso más moderado podrían generar tensiones con sectores más duros del electorado.
Falta de estructura política propia
Uno de los principales retos para la fórmula integrada por Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo es la limitada estructura política territorial que rodea al exdirector del DANE. Aunque Oviedo ha ganado reconocimiento público por su perfil técnico, su experiencia en cargos administrativos y su presencia mediática explicando indicadores económicos y sociales, su trayectoria política es relativamente reciente y no está acompañada de una red consolidada de liderazgos regionales.
En Colombia, las campañas presidenciales suelen apoyarse en estructuras políticas locales dirigentes, concejales, diputados, líderes comunitarios y partidos regionales que cumplen un papel fundamental en la movilización del voto, la organización de eventos y la presencia territorial en departamentos y municipios. Estas redes permiten convertir la visibilidad mediática en votos efectivos el día de las elecciones.
En el caso de Oviedo, su capital político se ha construido principalmente en escenarios urbanos y a través de su imagen pública como técnico del Estado, especialmente durante su gestión al frente del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Sin embargo, ese reconocimiento no necesariamente se traduce en una maquinaria electoral capaz de operar en regiones donde las campañas dependen en gran medida de estructuras partidistas tradicionales.
Este factor podría obligar a la campaña a depender en mayor medida de la base política de Valencia y de los partidos o movimientos que respalden la candidatura. También implicará el desafío de construir alianzas con dirigentes regionales y sectores políticos que permitan ampliar su presencia territorial.
En una elección presidencial, donde cada departamento puede definir diferencias significativas en los resultados, la capacidad de articular estructuras locales y liderazgos regionales suele ser determinante para transformar la intención de voto en apoyo electoral efectivo. Por ello, uno de los retos centrales de la fórmula será convertir la popularidad y el reconocimiento de Oviedo en organización política real sobre el terreno.
Polarización electoral
El escenario político colombiano continúa marcado por una fuerte polarización que se ha profundizado en los últimos años, especialmente desde la llegada al poder del presidente Gustavo Petro. El debate público se ha dividido entre quienes respaldan las reformas del actual gobierno y quienes se identifican con la oposición, lo que ha reducido los espacios para discursos intermedios y ha intensificado las confrontaciones políticas.
En ese contexto, la fórmula presidencial de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo enfrenta un desafío estratégico: construir una narrativa capaz de atraer votantes más allá del electorado tradicional de derecha. Valencia es reconocida como una de las voces más firmes de la oposición al gobierno actual, mientras que Oviedo ha proyectado una imagen más técnica y moderada, asociada a la gestión pública y al análisis de datos.
La dificultad radica en lograr que esa combinación se traduzca en una propuesta política coherente que pueda dialogar con distintos sectores del país. Por un lado, deberán mantener el respaldo del electorado que busca una oposición fuerte al gobierno. Por otro, necesitarán seducir a votantes independientes y de centro que suelen inclinar las elecciones en una segunda vuelta.
Además, el ambiente político actual tiende a simplificar el debate en bloques ideológicos enfrentados, lo que podría presionar a la fórmula a adoptar posiciones más definidas en temas sensibles como las reformas sociales, la seguridad, la economía y la relación con el Congreso. En ese escenario, la campaña tendrá que encontrar un equilibrio entre la crítica al gobierno y la construcción de una agenda propia que no quede atrapada únicamente en la lógica de la confrontación política.
Desafío de posicionamiento nacional
Aunque Valencia tiene reconocimiento en el Congreso y Oviedo ganó visibilidad en Bogotá, ambos deberán consolidar su imagen en regiones donde su presencia política aún es limitada. Un experimento político
La fórmula presidencial Valencia–Oviedo combina experiencia política con perfil técnico, una mezcla que ha sido utilizada en varias campañas recientes en América Latina. El éxito de esta estrategia dependerá de su capacidad para construir un discurso común y ampliar su base electoral más allá de sus votantes iniciales.
Con el anuncio oficial de la dupla, la campaña entra en una nueva fase en la que deberán demostrar si la suma de sus perfiles puede convertirse en una opción competitiva en las elecciones presidenciales de 2026.