El cuerpo del uniformado fue entregado este lunes 28 de septiembre al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), luego de permanecer en poder de integrantes de la estructura Carlos Patiño de las disidencias de las Farc. La recuperación permitirá avanzar en el traslado, identificación y entrega de los restos a sus familiares.
El cuerpo del soldado profesional Idel José Torres Herrera, quien murió durante los combates registrados el domingo 27 de septiembre en zona rural de El Tambo, Cauca, fue entregado este lunes a una comisión humanitaria del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
La entrega se produjo en el corregimiento de Huisitó, zona rural de El Tambo, después de que integrantes de la estructura Carlos Patiño, señalada como una estructura de las disidencias de las Farc, pusieran los restos del militar a disposición del organismo humanitario.
Torres Herrera pertenecía a la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 4 de la Tercera División del Ejército Nacional y murió durante los enfrentamientos sostenidos con integrantes de esa estructura armada en el área rural ubicada entre El Tambo y Argelia.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, durante los combates se registraron ataques con drones y armas de largo alcance. Posteriormente, el cuerpo del militar fue retirado del lugar de los enfrentamientos, situación que generó un llamado de las Fuerzas Militares para que fuera devuelto y pudiera ser entregado a sus familiares.
Una entrega bajo principios humanitarios
La recuperación del cuerpo se realizó mediante una misión humanitaria. El CICR recibió los restos con el propósito de facilitar su traslado y permitir que posteriormente sean adelantados los procedimientos correspondientes antes de su entrega definitiva a la familia.
El caso vuelve a poner en el centro del debate el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y las obligaciones que existen frente a las personas que mueren durante las hostilidades.
Las normas del DIH establecen que los muertos deben ser tratados con respeto y dignidad y que deben adoptarse medidas para facilitar la recuperación y entrega de sus restos a sus familiares. El Ejército había señalado previamente que la sustracción y retención del cuerpo afectaba estas garantías.
El comandante de las Fuerzas Militares, mayor general Erik Rodríguez Aparicio, confirmó la recuperación y recalcó que el cumplimiento de las obligaciones humanitarias no significa legitimación de la estructura armada involucrada ni elimina las responsabilidades que puedan derivarse de las acciones cometidas durante los hechos.
El derecho de una familia a despedir a su ser querido
Más allá de las circunstancias del combate, la recuperación de los restos representa un paso fundamental para la familia del uniformado, que podrá realizar las honras fúnebres y despedir a Torres Herrera de acuerdo con sus tradiciones.
Medios regionales reportaron que el soldado era oriundo del corregimiento de Valencia de Jesús, en Valledupar, y que llevaba aproximadamente tres años vinculado al Ejército. También se informó que había dejado una hija recién nacida.
La intervención de organismos humanitarios permitió destrabar la situación y avanzar en un procedimiento cuyo objetivo fundamental es garantizar un tratamiento digno de los restos mortales.
Un llamado al respeto por el DIH
La recuperación y entrega del cuerpo del soldado profesional Idel José Torres Herrera recuerda una regla elemental del Derecho Internacional Humanitario: quienes mueren en medio de las hostilidades deben ser respetados y tratados con dignidad, sin distinción alguna y con independencia de la parte a la que pertenezcan.
El respeto por los muertos y el derecho de sus familias a recuperar y despedir a sus seres queridos constituyen principios humanitarios que deben preservarse incluso en escenarios de confrontación armada.