Desde Barranquilla, el presidente presentó a los oficiales que asumirán el mando de las Fuerzas Militares y anunció el regreso del nombre Fuerza Aérea Colombiana. El mandatario aseguró que su Gobierno buscará recuperar el control territorial y enfrentar al crimen “sin tregua”.
Barranquilla, 20 de agosto de 2026.
El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, presentó este jueves la nueva cúpula de las Fuerzas Militares, con la que pretende imprimir un nuevo rumbo a la política de seguridad de su Gobierno.
El anuncio se produjo desde Barranquilla, donde funciona temporalmente la sede del Gobierno, y estuvo acompañado de un mensaje particularmente contundente del mandatario: la Fuerza Pública tendrá la misión de recuperar el control territorial, proteger a la población y enfrentar de manera directa a las organizaciones criminales.
“Me estoy rodeando de los mejores soldados, de los mejores generales para ganarle esta guerra a la criminalidad”, afirmó De La Espriella durante la presentación.
La nueva estructura estará encabezada por el mayor general Erick Rodríguez Aparicio, quien asumirá como comandante general de las Fuerzas Militares. El oficial regresa al servicio activo después de haber salido del Gobierno anterior y cuenta con experiencia en distintos cargos de mando dentro del Ejército.
Como jefe de Estado Mayor Conjunto fue designado el mayor general Carlos Carrasquilla Gómez.
En el Ejército Nacional, el mando estará en manos del mayor general José Bertulfo Soto Sánchez, acompañado como segundo comandante por el brigadier general Rodolfo Morales Franco.
En la Armada Nacional, el presidente designó al vicealmirante Javier Alfonso Jaimes Pinilla como comandante, mientras que el mayor general Rafael Olaya Quintero asumirá como segundo comandante.
Para la Fuerza Aérea, el Gobierno designó al mayor general Juan Jaime Martínez Ossa, quien estará acompañado por el mayor general Juan Mosquera Dueñas. Además, De La Espriella anunció que la institución volverá a utilizar el nombre Fuerza Aérea Colombiana (FAC).
También fue anunciado el regreso del general Óscar Leonel Murillo al servicio activo para asumir la dirección de la Escuela Superior de Guerra.
Una apuesta por recuperar el control territorial
Más allá de los nombres, el mensaje político del presidente fue claro.
De La Espriella aseguró que la nueva cúpula tendrá la responsabilidad de recuperar la seguridad tanto en las zonas rurales como en las ciudades y barrios del país.
“Que nadie se equivoque: esta cúpula vendrá a combatir el crimen en todas sus manifestaciones”, afirmó.
El mandatario sostuvo que no habrá zonas del territorio nacional que queden por fuera de la presencia de la Fuerza Pública y anunció una estrategia que, según explicó, será transversal y buscará recuperar el control estatal en los territorios más afectados por la criminalidad.
La declaración marca una posición definida frente a la seguridad: el Gobierno apuesta por una mayor presencia militar y policial y por el uso de la fuerza del Estado dentro del marco constitucional y legal.
“No habrá tregua”
Uno de los elementos que más llamó la atención fue el lenguaje utilizado por el jefe de Estado para describir su estrategia.
De La Espriella afirmó que los grupos criminales “no van a tener dónde esconderse” y que el Estado no dejará de perseguirlos.
También estableció una diferencia frente a las estrategias de negociación con organizaciones armadas al señalar que su Gobierno buscará una paz sustentada en la aplicación de la ley y en la capacidad coercitiva del Estado.
“La paz que se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República”, manifestó.
El presidente agregó que asumirá personalmente las responsabilidades políticas que correspondan cuando se utilice la fuerza legítima del Estado.
Una nueva etapa para las Fuerzas Militares
La llegada de esta nueva cúpula representa uno de los primeros movimientos de fondo del Gobierno de De La Espriella en materia de seguridad y defensa.
El reto será convertir el discurso presidencial en resultados concretos: recuperar territorios, reducir la capacidad de las organizaciones criminales, proteger a las comunidades y fortalecer la presencia institucional en las regiones.
La designación de Rodríguez Aparicio como comandante general también tiene un componente político relevante, debido a su regreso al servicio activo después de haber sido apartado durante la administración de Gustavo Petro.
Ahora, la nueva cúpula tendrá que demostrar en el terreno si la estrategia anunciada desde Barranquilla puede traducirse en una reducción efectiva de la violencia y en una recuperación sostenida del control estatal.
De La Espriella cerró su intervención con una frase que resume el desafío que él mismo le ha impuesto a sus nuevos comandantes: “Estoy firme por la Patria, y que Dios bendiga a Colombia”.
El mensaje ya está dado. Ahora vienen los resultados.