Cepeda pa’ la calle, a lo Gaitán: Las Grandes Manifestaciones son tu Fuerte..Quítele la máscara a los que anuncian aniquilar al pueblo.

Jun 9, 2026

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Por: Alfonso Camerano Fuentes

El ambiente radicalizado en Colombia empezó antes de ganar Petro la Presidencia de la República en el 2022; su triunfo en urnas rompió la regla histórica colombiana del dominio absoluto de la oligarquía bipartidista.

Vivimos 4 años continuos de campaña de la derecha que prefirió al más agresivo, al más básico y al más ajeno a la militancia desgastada del uribismo parlamentario.

En este debate cerró filas el establecimiento, ese conglomerado de empresarios y banqueros multimillonarios, aliados a las trasnacionales dispuestos a revertir los avances sociales del gobierno de Gustavo Petro.

La degradación política colombiana no tocó fondo con Uribe y sus bandas de paramilitares, no; ahora es peor; lo que se anuncia es el destripamiento del contrincante, es más agresivo.

La campaña de la derecha colombiana estuvo articulada a la perfección con la persecución deshumanizada de los latinos por la policía migratoria ICE de Trump, y la devolución del avión que traía a los nacionales colombianos amarrados de pies y manos.

La intervención del Presidente Petro en el antejardín de las Naciones Unidas reclamando derechos y llamando al pueblo demócrata a rebelarse, es una de las cuentas de cobro de esa ultraderecha rabiosa que acolita la bestia anaranajada.

El personaje era conocido con precisión. Los gringos, que todo lo saben, no son ajenos a las andanzas del pintoresco abogado; al papel de su oficina en Miami, encargada de los “cruces” de colombianos vinculados al narcotráfico con la DEA y el FBI; al negocio de devolver visas a traficantes millonarios redimidos, a cambio de pagos y de información sobre rutas y narcotraficantes; o al cobro de sumas millonarias para influir en jueces y magistrados corruptos con el fin de favorecer a personajes de la mafia como El Tuso Sierra o el Mono Abello.

Tampoco les son desconocidos sus vínculos con el paramilitarismo, representado en figuras como Salvatore Mancuso; ni su participación en la administración de los recursos acumulados por David Murcia, promotor de las pirámides estafadoras; ni su gestión en los millonarios movimientos de dinero de Alex Saab, así como su eventual utilización como testigo contra Nicolás Maduro.

En fin, un extenso prontuario que serviría a los gringos para tenerlo “a cuello corto”, a cambio de entregar nuestra soberanía a las multinacionales del fracking, de la minería de oro y de tierras raras; de mancillar nuestra historia libertaria y patriótica; y de someter al país a aquello que Bolívar vislumbró cuando advirtió sobre el nuevo papel de los Estados Unidos, “destinados por la Providencia a plagar a América de miserias en nombre de la libertad”.

La toma de posición de una oligarquía que se precisaba culta, que se enorgullecía de ser la “Atenas Suramericana”, alrededor de esta caricatura de líder, toda una indecencia, muestra dos facetas de la ultraderecha colombiana, la del odio, y la de la exterminadora venganza.

De nada vale recordar la frase incunable del Pastor Luterano , cuando ya se venía el nazismo encima del pueblo alemán “Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista”. «Luego vinieron por los obreros, pero yo no dije nada, porque yo no era obrero».(…) Luego vinieron por mí, y ya no quedó nadie para hablar por mi, era demasiado tarde”.

Columnistas con preparación académica se han dejado arrastrar por sus particulares intereses de clase o de lucro personal, es decir, vendiendo sus escritos por la paga de la jauría del “outsider”; otros, bajo la presión de empresarios matriculados con la derecha, como proveedores o trabajadores, se han entregado; o la burocracia de administraciones locales presionando a sus empleados; o la descarada compra de votos con el dinero que por montones sacan de los bancos a las cajas de cambio, y detrás de todo ésto, la gran prensa comprada por millonadas a directores y redactores amaestrados.

Esta batería no funcionaría sino tuvieran las Registradurias de todo el país, con sus delegados, supernumerarios, jurados de votación, comisiones escrutadoras venales y el aparato de transmisión expedito de los E-14 alterados, al servicio de este andamiaje que tiene como punto de apoyo la empresa Thomas Greg..

Este edificio, sin embargo, está resquebrajado en su columna vertebral, porque el pueblo no está con ellos; saben que nos hicieron trampa y que no nos dieron tiempo de reaccionar, por la deficiencia que tuvimos en la fiscalización de las mesas de su influencia con nuestros testigos y valga decirlo, por la falta de orientación de una organización electoral fallida del PH.

La denuncia de Petro de las 885.409 cédulas que alteraron el censo electoral oficial de 41.421.973 personas a 42.307.373, sumando una diferencia de 885.409 cédulas, regadas en los puestos de votación que pasaron de 13.742 a 14.438 y las mesas de 120.527 a 122.020, “preñando” 5.300 mesas que registraron más de 300 votos, en las que se concentraron los 635.000 votos de ventaja de De la Espriella sobre Cepeda en la primera vuelta, fue tardía, sin lograr una reacción oportuna ante las Comisiones Escrutadoras Departamentales, pero, inexplicablemente, también se durmieron los apoderados y los testigos de escrutinio ante el CNE, que lo cerró en un santiamén.

La ausencia de testigos electorales en los puestos de votación de los sectores medios y altos de las capitales – en Barranquilla fue así -, permitió a los Jurados de Votación “despacharse” inflando el número de votantes en las Actas E-10, E-11 con reflejo en el formulario E-14.

Una labor de rescate de esta historia fresca y aporte a la segunda vuelta debería culminar con la prueba del fraude documental y la denuncia penal ante la Fiscalía General de la Nación contra esos Jurados de Votación que si no son cambiados democráticamente corremos el riesgo de un fraude repetido, de más grueso calibre que el de la primera vuelta.

Otra falla en la Costa Caribe fue el transporte deficiente de los electores; aquí la gente no se moviliza a votar al 100%; atavismo heredado de los partidos del sistema que corrompieron al pueblo, más en estos días de lluvia. Esto no lo vamos a cambiar en la 2a vuelta porque sufriremos el descalabro de la primera.

En los 8 departamentos del Caribe estamos en condiciones de romper la barrera de los 700 mil votos que nos sacaron en la primera, pero tiene que haber actitud y recursos humanos y financieros.

Y para cerrar, es preciso definir qué haremos en estos 13 días que nos quedan para la 2a vuelta; el fuerte de Iván Cepeda es la plaza pública y la calle atiborrada de gente; entonces, qué esperamos, vamos a realizar 5 o más, mínimo, grandes concentraciones, nuestro fuerte del Pacto Histórico, que es falencia del candidato de la derecha, para ratificar nuestro compromiso con el pueblo.

Las conversaciones con los candidatos y movimientos de centro debe continuar y es muy importante, pero la gente del común está esperando a Cepeda, a lo Gaitán, para levantar moral y las ganas de contar con la frase que apropió Gustavo Petro:

“Me llamo Iván Cepeda y quiero ser su Presidente”..

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