A pocos días de la posesión del presidente electo, Abelardo De la Espriella, el país vive una intensa discusión sobre el legado que deja el presidente Gustavo Petro tras cuatro años de gobierno. Mientras el Ejecutivo defiende los avances de su administración y asegura que sentó las bases para profundas transformaciones sociales, los sectores de oposición sostienen que el balance está marcado por el deterioro de la seguridad, las dificultades económicas y la falta de resultados en varias de las reformas prometidas.
El debate se ha trasladado al Congreso, a los medios de comunicación, a las redes sociales y a diferentes escenarios académicos, donde se analizan los principales indicadores que marcaron el mandato presidencial.
Economía: entre la estabilidad macroeconómica y el costo de vida
Uno de los aspectos más discutidos ha sido el comportamiento de la economía. El Gobierno destaca que logró mantener el crecimiento económico en medio de un complejo panorama internacional, controlar la inflación que alcanzó niveles históricos al inicio del mandato y reducir progresivamente las tasas de interés.
Sin embargo, economistas críticos señalan que persisten problemas estructurales como el desempleo, la informalidad laboral y la desaceleración de varios sectores productivos. También cuestionan la incertidumbre generada por algunas reformas económicas y tributarias impulsadas durante el cuatrienio.
Seguridad: el principal punto de confrontación
La política de «Paz Total» continúa siendo uno de los temas más polémicos del gobierno saliente.
La administración Petro sostiene que abrió espacios de diálogo con diferentes organizaciones armadas ilegales y buscó reducir el conflicto mediante negociaciones y procesos de sometimiento a la justicia.
No obstante, la oposición afirma que durante estos cuatro años aumentó la presencia territorial de grupos armados ilegales en varias regiones del país, crecieron las extorsiones, persistieron los desplazamientos forzados y se registraron nuevos enfrentamientos entre organizaciones criminales por el control del narcotráfico y la minería ilegal.
Diversos sectores consideran que la seguridad será uno de los mayores desafíos que deberá enfrentar el próximo gobierno.
Salud: una reforma que dividió al país
La reforma al sistema de salud fue otra de las grandes banderas del presidente Petro.
Aunque el Gobierno defendió la necesidad de transformar el modelo para fortalecer la atención primaria y aumentar la presencia estatal, el proceso estuvo acompañado de fuertes controversias políticas, dificultades financieras de varias EPS y múltiples debates en el Congreso.
La oposición sostiene que la incertidumbre generada durante la discusión afectó la prestación del servicio en diferentes regiones, mientras el Ejecutivo insiste en que las modificaciones buscaban garantizar un acceso más equitativo para toda la población.
Reformas sociales y laborales
Durante el cuatrienio también avanzaron iniciativas relacionadas con la reforma laboral, la reforma pensional y programas orientados a ampliar la cobertura social.
El Gobierno destaca aumentos históricos en el salario mínimo, programas de transferencias para poblaciones vulnerables y el fortalecimiento de políticas ambientales y de transición energética.
Sus críticos, en cambio, consideran que varias reformas quedaron incompletas, otras enfrentaron obstáculos judiciales y algunas generaron preocupación entre empresarios e inversionistas.
Política y gobernabilidad
Otro de los aspectos más debatidos fue la relación del Ejecutivo con el Congreso.
A pesar de haber iniciado el mandato con una amplia coalición de gobierno, las diferencias políticas provocaron el rompimiento de alianzas y dificultaron la aprobación de varias reformas estructurales.
El Ejecutivo denunció en repetidas ocasiones bloqueos políticos, mientras sectores independientes y de oposición cuestionaron el estilo de confrontación del presidente con distintos poderes del Estado.
Un legado que seguirá siendo objeto de análisis
Con el cambio de gobierno previsto para el próximo 7 de agosto, analistas coinciden en que el legado de Gustavo Petro seguirá siendo motivo de debate durante los próximos años.
Para sus seguidores, deja importantes avances en materia social, ambiental y de reconocimiento de derechos, además de haber impulsado transformaciones que, aseguran, requerirán continuidad para consolidarse.
Para sus detractores, en cambio, el cuatrienio estuvo marcado por promesas incumplidas, una creciente polarización política, dificultades en materia de seguridad y una economía que, aunque mantuvo estabilidad macroeconómica, no logró responder plenamente a las expectativas de amplios sectores de la población.
El cierre de la administración Petro abre ahora una nueva etapa política para Colombia, en la que el gobierno entrante deberá enfrentar el reto de responder a las demandas ciudadanas, corregir los problemas heredados y definir el rumbo del país durante los próximos cuatro años.