La violencia volvió a golpear a las familias buscadoras en Colombia. La Defensoría del Pueblo confirmó y rechazó el asesinato de Claribel Moreno Castillo, madre de Natalia Buitrago Moreno, joven desaparecida en Cartagena desde el 18 de agosto de 2021. El crimen ocurrió el miércoles 13 de mayo de 2026 en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, cuando la mujer se movilizaba por la vía entre el sector La Novillera y el corregimiento de Robles, cerca del puente de Río Claro.
Según la información preliminar entregada por las autoridades, Claribel Moreno fue atacada con arma de fuego en un hecho que hoy genera conmoción nacional y reabre el debate sobre la falta de garantías y protección para las madres buscadoras en el país.
Durante casi cuatro años, Claribel convirtió el dolor por la desaparición de su hija en una lucha pública por la verdad y la justicia. Recorrió despachos judiciales, acudió a medios de comunicación, elevó denuncias ante la Fiscalía y llevó su caso incluso hasta la plenaria de la Cámara de Representantes, donde denunció la lentitud de las investigaciones y la revictimización institucional que, según ella, enfrentan muchas familias de desaparecidos en Colombia.
Pero detrás de esa búsqueda también existía un historial de amenazas y violencia. La propia Claribel había denunciado intimidaciones reiteradas contra ella y su núcleo familiar. En medio de esa persecución, una de sus hijas resultó herida en un atentado y otra tuvo que salir del país por razones de seguridad.
La Defensoría del Pueblo advirtió que las mujeres buscadoras son sujetos de especial protección y recordó que su labor constituye una forma legítima de defensa de los derechos humanos. El organismo insistió en que atacar a quienes buscan a sus familiares desaparecidos representa también un golpe contra el derecho colectivo a la verdad, la justicia y la reparación.
“La violencia contra ellas golpea el derecho a la verdad, a la justicia y a la no repetición de las miles de familias que en Colombia continúan buscando a personas desaparecidas”, señaló la entidad en un pronunciamiento oficial.
El caso de Claribel Moreno refleja una realidad que organizaciones sociales y de derechos humanos vienen denunciando desde hace años: madres, hermanas y familiares que buscan desaparecidos terminan convertidas en víctimas de amenazas, desplazamientos y homicidios por insistir en esclarecer hechos que permanecen en la impunidad.
Ahora, las autoridades deberán establecer si el asesinato de Claribel está relacionado directamente con su labor como madre buscadora y con las denuncias públicas que venía realizando desde hace años. La Defensoría pidió una investigación urgente, rigurosa y con enfoque diferencial, además de revisar si las amenazas previas habían sido evaluadas y si existieron medidas reales de protección.
El crimen ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de líderes sociales, defensores de derechos humanos y familiares de víctimas en distintas regiones del país, especialmente en zonas donde persisten estructuras armadas ilegales y redes criminales.
Mientras avanzan las investigaciones, el nombre de Claribel Moreno se suma al de cientos de mujeres que en Colombia han tenido que enfrentar no solo la desaparición de sus seres queridos, sino también el miedo, el abandono institucional y la violencia por exigir respuestas.