El sector eléctrico advierte sobre una creciente presión en el sistema nacional. Acolgen señala que el déficit de energía firme podría alcanzar el 7,8 % en 2027, mientras el Gobierno busca acelerar nuevos proyectos de generación y garantizar el suministro de gas.
Colombia enfrenta una nueva alerta alrededor de su seguridad energética. Durante el 18.º Congreso Anual de Energía de Acolgen, realizado este jueves en Bogotá, el gremio de los generadores advirtió sobre la presión que atraviesa el sistema eléctrico por el crecimiento de la demanda, los retrasos en proyectos de generación y transmisión y las condiciones climáticas.
Según cifras de XM citadas por Acolgen, el déficit de energía firme frente a la demanda sería de 5,4 % en 2026, 7,8 % en 2027 y 7,6 % en 2028. La energía firme es aquella que puede garantizarse incluso cuando las condiciones de generación son desfavorables.
El costo de un eventual racionamiento
Una de las principales advertencias del sector está relacionada con el impacto económico que tendría una eventual restricción del servicio.
Acolgen señaló que una hora diaria de racionamiento podría representar pérdidas de entre $175.000 millones y $204.000 millones, especialmente para actividades como manufactura, minería y comercio.
La cifra corresponde a un escenario hipotético. No significa que Colombia se encuentre actualmente en un apagón nacional ni que exista una decisión de establecer racionamientos.
De acuerdo con la información presentada por el gremio, el consumo de electricidad está creciendo alrededor de un 6 % anual, mientras la expansión de la oferta avanza a un ritmo menor.
A esto se suman los retrasos en la entrada de nuevos proyectos de generación y transmisión. Acolgen sostiene que esta situación está reduciendo el margen de seguridad del sistema.
La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, pidió acelerar las inversiones y fortalecer las condiciones para que nuevos proyectos puedan entrar en operación.
El fenómeno de El Niño aumenta la presión
El escenario climático también es un factor de preocupación. Una menor disponibilidad de agua puede reducir la generación hidroeléctrica y aumentar la necesidad de utilizar otras fuentes.
Precisamente por eso, el concepto de energía firme adquiere importancia: el sistema debe contar con capacidad suficiente para responder incluso cuando disminuyen los aportes de los embalses.
El problema, según Acolgen, no desaparecería automáticamente cuando termine el fenómeno climático, debido a que la brecha proyectada también está relacionada con el crecimiento de la demanda y la entrada tardía de nuevos proyectos.
Gobierno anuncia medidas
El Gobierno nacional está evaluando diferentes alternativas para aumentar la oferta energética y garantizar el suministro de gas, incluido el desarrollo de infraestructura de importación y la posibilidad de reactivar el gasoducto Antonio Ricaurte para transportar gas desde Venezuela, aunque esta última alternativa requiere superar asuntos técnicos, regulatorios y de infraestructura.
Además, Acolgen anunció que promoverá un proyecto de ley para fortalecer la seguridad jurídica de las inversiones de largo plazo en infraestructura energética.
¿Habrá apagón?
Por ahora, las cifras presentadas por el sector representan una alerta sobre el margen futuro del sistema, no una confirmación de un apagón nacional.
El desafío está en aumentar oportunamente la capacidad de generación y transmisión, garantizar el gas necesario para la generación térmica y atender el crecimiento de la demanda antes de que la brecha energética se amplíe.
Colombia entra así en un periodo clave para su seguridad energética: las decisiones que se adopten durante los próximos meses serán determinantes para evitar que las actuales alertas se conviertan en restricciones del servicio.