La emergencia deja 331 personas fallecidas, 4.449 heridas y 152 desaparecidas. Más de 196.000 familias han resultado afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.
Bogotá. La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto todavía no termina. Mientras las autoridades avanzan en la atención y reconstrucción de las zonas devastadas, el departamento del Chocó continúa registrando movimientos sísmicos.
Durante la madrugada y la jornada de este viernes 28 de agosto se presentaron nuevos temblores en el departamento. Uno de los movimientos más destacados ocurrió a las 3:24 de la mañana, con una magnitud de 3,8 y una profundidad de 43 kilómetros, con referencia en el municipio de Istmina. El evento fue reportado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Horas después se registraron otros movimientos, entre ellos uno de magnitud 2,8 en Istmina, ocurrido a la 1:08 de la tarde, con una profundidad de 40 kilómetros.
Estos nuevos sismos se producen en una zona que permanece bajo vigilancia después del terremoto del 10 de agosto, cuyo epicentro estuvo localizado en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros. El SGC confirmó que aquel evento, de magnitud 7,4, fue el de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
Una tragedia que todavía deja consecuencias
El último balance conocido de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres muestra la dimensión de la emergencia.
Con corte al 28 de agosto, el terremoto deja 331 personas fallecidas, 4.449 heridas, 152 desaparecidas y 364 personas rescatadas.
La emergencia ha afectado además a 16 departamentos y 494 municipios, con 196.614 familias afectadas y 406.963 personas damnificadas.
Chocó, Valle del Cauca y Risaralda se encuentran entre los territorios que han sufrido las consecuencias más graves del fenómeno.
Las réplicas continúan
Desde las primeras horas posteriores al terremoto, el Servicio Geológico Colombiano advirtió que podían presentarse réplicas durante días, semanas e incluso meses.
El organismo explicó que estos movimientos forman parte del proceso de liberación de energía y reajuste de la zona afectada por el sismo principal.
De hecho, durante los últimos días se han registrado varios movimientos de magnitud superior a 4 en Chocó. El jueves 27 de agosto, por ejemplo, se presentaron varios sismos en Istmina, incluido uno de magnitud 4,4, además de otros movimientos de magnitud 4,0.
El desafío ahora es reconstruir
Dos semanas después de la tragedia, el principal reto para el país ya no es solamente atender la emergencia inmediata, sino garantizar una reconstrucción rápida, segura y transparente.
Los daños económicos han sido estimados inicialmente en cerca de 9.800 millones de dólares, mientras miles de familias todavía requieren vivienda, atención sanitaria, recuperación de sus fuentes de ingreso y restablecimiento de servicios básicos.
El Gobierno también puso en marcha ayudas para los damnificados, entre ellas un subsidio temporal destinado al pago de arriendo para familias que perdieron sus viviendas.
La magnitud de la tragedia plantea ahora un desafío adicional: que la reconstrucción no se limite a levantar nuevamente las edificaciones destruidas, sino que permita reducir la vulnerabilidad de las comunidades frente a futuros fenómenos naturales.
Mientras tanto, el Servicio Geológico Colombiano mantiene bajo vigilancia permanente la actividad sísmica, especialmente en el occidente del país, donde los habitantes del Chocó continúan viviendo con el temor de nuevos movimientos.
La tierra sigue moviéndose, pero para miles de familias la emergencia todavía está lejos de terminar.