Claudia Carrasquilla llega a Defensa con una advertencia al crimen: “No llego a negociar con los criminales”

Ago 14, 2026

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La exfiscal y exconcejal de Medellín asumió como viceministra para las Políticas de Defensa y Seguridad. Su trayectoria contra el crimen organizado y sus críticas a los beneficios otorgados a cabecillas marcan el perfil con el que llega al Gobierno de Abelardo De La Espriella.

Claudia Victoria Carrasquilla Minami asumió oficialmente como viceministra para las Políticas de Defensa y Seguridad, uno de los cargos estratégicos del Ministerio de Defensa del Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella.

Su llegada al Gobierno Nacional no pasa inadvertida. Carrasquilla aterriza en el Ministerio de Defensa después de una carrera marcada por su trabajo contra estructuras criminales desde la Fiscalía y por una posición política particularmente crítica frente a las estrategias que, en su concepto, puedan terminar debilitando la acción del Estado contra el crimen organizado.

El nombramiento quedó formalizado mediante el Decreto 1206 del 13 de agosto de 2026, firmado por el presidente De La Espriella y el ministro de Defensa, general en retiro Jorge Eduardo Mora López.

Una trayectoria ligada a la lucha contra el crimen

Carrasquilla es abogada penalista y especialista en Procedimiento y Derecho Constitucional. Su carrera profesional estuvo vinculada durante varios años a la Fiscalía General de la Nación, donde ocupó responsabilidades relacionadas con la investigación del crimen organizado.

El Concejo de Medellín registra dentro de su trayectoria cargos como exfiscal contra el crimen organizado, exdirectora contra el crimen organizado, exdirectora de Fiscalías de Medellín y exdelegada para la Seguridad Ciudadana de la Fiscalía General de la Nación.

Posteriormente llegó al Concejo de Medellín, donde convirtió la seguridad, la lucha contra las estructuras criminales y la defensa de las víctimas en algunas de sus principales banderas.

Ese recorrido es precisamente el que ahora lleva al Ministerio de Defensa.

“No llego a negociar con los criminales”

En su primer mensaje como viceministra, Carrasquilla dejó clara la orientación que pretende darle a su gestión.

“No llego a negociar con los criminales”, afirmó.

La nueva funcionaria sostuvo además que llega a trabajar por los soldados, los policías y por los colombianos que tienen derecho a vivir sin miedo.

Quienes amenazan a los colombianos sientan el peso de la autoridad del Estado”, manifestó al asumir su nuevo desafío.

Su discurso marca distancia con las políticas de negociación con organizaciones criminales que han generado controversia durante los últimos años.

Y no es una posición nueva.

Sus críticas a la “Paz Total”

Antes de llegar al Gobierno Nacional, Carrasquilla había cuestionado decisiones relacionadas con la política de paz y seguridad.

En abril de este año, cuando todavía ejercía como concejal de Medellín, manifestó su preocupación por una resolución que beneficiaba a 23 cabecillas de estructuras criminales en Antioquia.

La entonces concejal consideró preocupante el levantamiento de órdenes de captura contra integrantes de organizaciones delincuenciales y cuestionó que estas decisiones fueran justificadas dentro de la política de Paz Total.

Para Carrasquilla, la búsqueda de la paz no puede significar que el Estado pierda capacidad para perseguir a quienes continúan vinculados con actividades criminales.

Ese será precisamente uno de los grandes debates que deberá enfrentar desde el Viceministerio.

El reto: pasar del discurso a la política de seguridad

Su llegada ocurre en un momento particularmente complejo para Colombia.

El nuevo Gobierno tendrá que enfrentar organizaciones armadas ilegales, narcotráfico, minería ilegal, extorsión, control territorial y violencia urbana, además de definir qué tipo de relación tendrá el Estado con los grupos que busquen negociar.

En ese escenario, el perfil de Carrasquilla parece encajar con una política que pretende darle mayor protagonismo a la autoridad, la Fuerza Pública y la persecución judicial de las estructuras criminales.

Pero el verdadero desafío estará en convertir sus posiciones en resultados concretos.

Desde el Viceministerio tendrá que participar en la formulación de políticas de defensa y seguridad, coordinar estrategias con otras instituciones y contribuir a definir la respuesta del Estado frente a las amenazas que enfrenta el país.

Una funcionaria que también ha enfrentado riesgos

Su posición frente al crimen organizado tampoco ha estado exenta de riesgos.

En mayo de este año, cuando todavía era concejal de Medellín, Carrasquilla denunció un posible episodio de perfilamiento e intimidación después de que un dron equipado con cámara y tarjeta de almacenamiento sobrevolara su lugar de residencia y posteriormente se estrellara contra la unidad residencial.

El episodio puso nuevamente sobre la mesa los riesgos que enfrentan funcionarios y dirigentes que participan activamente en debates relacionados con estructuras criminales.

Ahora, sin embargo, su responsabilidad será mucho mayor.

Una mujer con una misión política clara

Carrasquilla llega al Ministerio de Defensa con una hoja de vida construida en buena parte desde la Fiscalía y con una posición que ha mantenido tanto en el ámbito judicial como político: el Estado no puede ceder frente al crimen organizado.

Su llegada también representa una apuesta del Gobierno De La Espriella por incorporar al equipo de seguridad a una funcionaria con experiencia directa en investigación criminal y conocimiento de las dinámicas de las organizaciones delincuenciales.

La expectativa estará puesta en si esa experiencia logra traducirse en una política de seguridad capaz de recuperar territorios, golpear las finanzas de las estructuras criminales y fortalecer a soldados y policías, sin dejar de lado las garantías constitucionales y los derechos de las víctimas.

Por ahora, Carrasquilla ya fijó públicamente su posición.

No llega a negociar con los criminales. Llega, según sus propias palabras, a trabajar para que Colombia vuelva a vivir con tranquilidad y para que quienes amenazan a los ciudadanos sientan el peso de la autoridad del Estado.

El reto, desde este viernes, será demostrarlo con resultados.

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