Miles de ciudadanos participaron este domingo en la Marcha Nacional por la Paz y la Reconciliación, una jornada convocada por iglesias cristianas y la Iglesia católica con el propósito de elevar un llamado a la unidad del país y al cese de la violencia.
La movilización se desarrolló de manera simultánea en diferentes ciudades, entre ellas Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y otras capitales, donde los asistentes recorrieron las principales vías portando banderas de Colombia, camisetas blancas y mensajes alusivos a la paz, el perdón y la convivencia.
Los organizadores señalaron que la iniciativa no tuvo un carácter político ni partidista, sino que buscó reunir a los colombianos en torno a la defensa de la vida y la reconciliación, en medio de la compleja situación de orden público que enfrenta el país por el recrudecimiento de la violencia en varias regiones.
Durante las concentraciones se realizaron oraciones, momentos de reflexión y mensajes dirigidos a las autoridades nacionales para fortalecer las acciones encaminadas a proteger a las comunidades afectadas por el conflicto armado y garantizar condiciones de seguridad para todos los ciudadanos.
Líderes religiosos insistieron en la necesidad de promover el diálogo, rechazar toda forma de violencia y trabajar por una Colombia donde prevalezcan el respeto, la justicia y la convivencia pacífica.
La jornada transcurrió en completa normalidad y contó con el acompañamiento de las autoridades locales y de los organismos de seguridad, que implementaron dispositivos especiales para garantizar el desarrollo de las movilizaciones sin contratiempos.
Con esta marcha, las iglesias participantes reiteraron su compromiso de seguir promoviendo espacios de encuentro y reconciliación, al considerar que la paz es una responsabilidad compartida entre el Estado, las instituciones y la sociedad.