El Gobierno Nacional declaró la situación de desastre nacional para anticiparse a los efectos del fenómeno de El Niño 2026-2027, que, según las autoridades, podría convertirse en uno de los más intensos de las últimas décadas.
De acuerdo con los reportes oficiales, más de 550 municipios presentan riesgo alto de desabastecimiento de agua debido a la disminución de las lluvias y al aumento de las temperaturas. Las regiones Caribe, Andina y Pacífica figuran entre las más vulnerables.
La emergencia también podría impactar la producción agrícola y ganadera, incrementando el riesgo de incendios forestales y afectando los niveles de los embalses que abastecen gran parte del sistema hidroeléctrico del país.
Ante este panorama, el Gobierno anunció un plan de acción enfocado en garantizar el suministro de agua potable, fortalecer la seguridad alimentaria, prevenir incendios forestales y atender a las comunidades que puedan resultar afectadas.
Las autoridades hicieron un llamado a las gobernaciones, alcaldías y organismos de gestión del riesgo para poner en marcha planes de contingencia y promover el uso racional del agua, especialmente en las zonas donde ya comienzan a sentirse los efectos de la sequía.
Los expertos advierten que los meses de agosto a noviembre serán determinantes para medir la intensidad del fenómeno y sus consecuencias sobre la economía, el abastecimiento de alimentos y la generación de energía en el país.