Murillo se retira y mueve el tablero político: se suma a Cepeda en una jugada de última hora

May 6, 2026

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A pocas semanas de que Colombia defina en las urnas su próximo presidente, una decisión sacude el tablero político: Luis Gilberto Murillo da un paso al costado y se suma al proyecto presidencial de Iván Cepeda.

No fue una salida silenciosa ni menor. La renuncia de Murillo a su aspiración presidencial se lee como una jugada calculada en un momento donde cada adhesión puede inclinar la balanza. En la práctica, significa que uno de los perfiles con mayor experiencia internacional dentro del espectro progresista decide concentrar fuerzas en una sola candidatura.

Más que una renuncia, una señal política

Fuentes cercanas al movimiento interpretan la decisión como un mensaje directo: evitar la dispersión del voto en un escenario electoral altamente competitivo. Murillo no solo se aparta, también entra a jugar en el equipo de Cepeda, lo que anticipa un reacomodo estratégico en la recta final de la campaña.

La apuesta es clara: consolidar un bloque que llegue fortalecido a la primera vuelta, en medio de una contienda marcada por la polarización y el desgaste de múltiples candidaturas dentro del mismo sector ideológico.

El efecto inmediato

Aunque su nombre seguirá en el tarjetón, la salida de Murillo deja un reto urgente: informar al electorado. En términos prácticos, los votos que reciba ya no tendrán efecto, lo que podría traducirse en un margen de error en las urnas si no hay claridad suficiente.

Sin embargo, en lo político, su adhesión puede pesar más que los votos perdidos. Su trayectoria como exministro, exembajador y exgobernador le otorga un capital que ahora pasa a reforzar la campaña de Cepeda, especialmente en sectores donde Murillo tenía incidencia.

La recta final se redefine

La campaña entra en su fase más decisiva y esta movida deja una lectura clara: la pelea ya no es solo entre candidatos, sino entre bloques que buscan llegar cohesionados al día de elecciones.
En ese escenario, la llegada de Murillo al proyecto de Cepeda no es solo un respaldo simbólico. Es una señal de que la estrategia cambió y que la disputa por la Presidencia se jugará, cada vez más, en alianzas de última hora.

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