Corte Suprema ordena cárcel para el senador Wadith Manzur por escándalo de corrupción en la UNGRD

Mar 11, 2026

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La Corte Suprema de Justicia ordenó la captura de los congresistas Wadith Manzur y Karen Manrique, en el marco de la investigación por el entramado de corrupción que se habría gestado al interior de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

La decisión judicial se produce tras evaluar las pruebas y testimonios que vincularían al congresista con presuntas irregularidades en la gestión de millonarios contratos de la entidad encargada de atender emergencias en el país. Entre los congresistas llamados a juicio por este caso se encuentran Andrés Calle, Iván Name, Juan Loreto Gómez y Julián Peinado, quienes habrían sido mencionados dentro de las investigaciones que adelanta la Corte sobre la presunta red de direccionamiento de contratos dentro de la UNGRD.

Según la investigación judicial, el esquema de corrupción habría consistido en la gestión de recursos y contratos a cambio de apoyos políticos en el Congreso, particularmente en votaciones clave para el Gobierno y en la aprobación de iniciativas legislativas.

De acuerdo con la investigación, algunos congresistas habrían intervenido para direccionar recursos y contratos a determinados proyectos y territorios, en medio de un entramado de presunta corrupción que involucra a altos funcionarios y contratistas.

La Corte consideró que existen elementos suficientes para imponer una medida privativa de la libertad mientras avanza el proceso penal, una determinación que marca un nuevo capítulo en el caso que se ha convertido en uno de los mayores escándalos políticos recientes en Colombia.

El escándalo de la UNGRD

El caso de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) estalló cuando comenzaron a conocerse presuntas irregularidades en la contratación de proyectos y en la adquisición de equipos destinados a atender emergencias climáticas, sequías e inundaciones en distintas regiones del país. Lo que inicialmente parecía una controversia administrativa terminó convirtiéndose en uno de los mayores escándalos de corrupción reciente en Colombia, tras revelarse la posible existencia de una red que habría utilizado recursos públicos destinados a la atención de desastres para favorecer intereses políticos y económicos.

Las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación y de la Corte Suprema de Justicia apuntan a que millonarios recursos habrían sido manejados mediante contratos presuntamente direccionados, sobrecostos y pagos irregulares. Parte de las pesquisas surgieron tras el escándalo por la compra de carrotanques para abastecer de agua al departamento de La Guajira, un contrato que despertó sospechas por los elevados valores pagados y por la forma en que se habría adjudicado.

A partir de ese episodio, las autoridades comenzaron a rastrear otros contratos y decisiones administrativas dentro de la entidad. Según las líneas de investigación, algunos funcionarios y contratistas habrían estructurado un esquema mediante el cual se gestionaban recursos para determinados proyectos a cambio de favores políticos o apoyo en el Congreso. En ese entramado también habrían participado intermediarios encargados de coordinar reuniones, gestionar contratos y canalizar los recursos.

En medio del proceso judicial, varios testigos y exfuncionarios han entregado declaraciones que comprometerían a distintos actores políticos. Estos testimonios han sido clave para que la Corte Suprema, que investiga a los congresistas por su fuero constitucional, abriera procesos formales contra varios parlamentarios presuntamente vinculados al caso. Las versiones entregadas a la justicia hablan de reuniones, acuerdos políticos y posibles beneficios derivados de la asignación de recursos públicos.

El escándalo ha generado un fuerte impacto institucional, no solo por el volumen de recursos involucrados, sino porque se trata de fondos destinados a la atención de emergencias y a poblaciones vulnerables. Por esa razón, el caso ha intensificado el debate sobre los mecanismos de control en la contratación pública y sobre la relación entre el manejo de recursos del Estado y la dinámica política en el país.

Impacto político

La orden de captura contra el senador Wadith Manzur genera un fuerte impacto en el escenario político nacional, especialmente porque se produce pocos días después de las elecciones legislativas en las que el dirigente conservador obtuvo una votación significativa que le permitía mantenerse como una figura relevante dentro del Partido Conservador Colombiano. La decisión judicial no solo afecta su situación personal y jurídica, sino que también introduce incertidumbre sobre la composición y estabilidad política dentro del Congreso de la República de Colombia.

La medida ordenada por la Corte Suprema de Justicia se da en medio de un momento de alta tensión política en el país, marcado por el reacomodo de fuerzas tras las elecciones y por la proximidad de la campaña presidencial. En ese contexto, el escándalo relacionado con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres adquiere una dimensión mayor, ya que pone bajo escrutinio la relación entre la asignación de recursos públicos y el respaldo político dentro del Congreso.

Para distintos analistas políticos, el caso podría tener varias repercusiones. En primer lugar, podría debilitar la posición de algunos partidos tradicionales si se confirma la participación de más dirigentes en el entramado investigado. En segundo lugar, podría intensificar el debate público sobre la transparencia en la contratación estatal y sobre los controles institucionales frente al manejo de recursos destinados a atender emergencias y desastres naturales.

Además, el escándalo podría tener efectos directos en la dinámica legislativa. Si se producen nuevas capturas o investigaciones contra congresistas con fuero, el equilibrio de fuerzas dentro del Congreso podría alterarse, lo que a su vez influiría en la aprobación de proyectos de ley, reformas estructurales y decisiones clave para el país.

En el plano político-electoral, el caso también se perfila como un tema central de debate en la campaña presidencial. Sectores de oposición y de gobierno podrían utilizar el escándalo como argumento en la disputa política, ya sea para cuestionar prácticas de corrupción en el sistema político o para exigir reformas profundas en los mecanismos de control y contratación del Estado.

En este contexto, el proceso judicial contra Manzur y otros posibles implicados se convierte no solo en un asunto jurídico, sino también en un factor que podría redefinir parte del debate político nacional en los meses previos a la elección presidencial.

Presunción de inocencia

Pese a la medida ordenada por la Corte Suprema, los congresistas mantiene su derecho a la presunción de inocencia. La decisión de la Corte representa un paso relevante dentro de un proceso que aún podría derivar en nuevas capturas, imputaciones o revelaciones sobre el alcance de la presunta red de corrupción.

La investigación continúa abierta y no se descarta que nuevas decisiones judiciales puedan surgir en las próximas semanas, a medida que avanzan las diligencias y se analizan los testimonios y pruebas recaudadas por el alto tribunal.

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