Por: Jaime Guzmán
A finales de noviembre el tiempo de lluvia parece ya acabar y el cielo atlanticense ya no es gris, sino un azul alegre que avisa la llegada del verano. Junto a ello, se ve el reverder de sus campos y las flores que adornan el paisaje, mientras vamos camino a uno de los pueblos
Nuestro destino es la Peña, corrigimiento de Sabanalarga, un bello pueblo que se ubica a la oriilla del gran embalse de Guajaro, donde lo miras y las pupilas se nos pierden con la inmensidad, pues su belleza natural es colosal ya que se aprecia sus accidentes geograficos y su dignificante relación con la laguna.
Para poder llegar al corregimiento desde Barranquilla, pasan por la cordialidad, salen a Galapa. Luego Baranoa, pasando por Campeche, Sabalarga, y pasan al corregimiento de Colombia, para luego pisar dicho territorio.
En este lugar se puede apreciar que sus vias principales son de arena y la gente para entretenerse se sienta en las terrazas de sus casas que incluso se relajan bajo un fresco arbol y así mitigar el fuerte calor.
Aquí, los hombres viven de la pesca y el turismo, y si bien la laguna es punto de atracción para los extranjeros y/o forasteros que vienen para conocer la belleza de su laguna y aprovechar de los frescos kioscos y alimentarse del buen manjar marino, los oriundos de la Peña viven otra realidad…
Estas personas olvidadas por el tiempo y las autoridades aprovechan de vivir en lo alto de las grandes elevaciones y hacer de ello un lugar exótico para el ciudadano que quiere conocer más a fondo este pedazo de tierra en donde pueden contemplar el embalse y así volverlo un recorrido turístico, llegando con exactitud al Mirador Camino al Cielo y más arriba, la Gran Roca.
Es todo una travesía llegar… Ya que camino deben recorrer a traves de unas escaleras bien empinadas y aseguradas con palos como pasamanos que estan secos, duros… Pero uno que otro, fragil; donde se debe mantener la concentración de agarrarse bien y subir con seguridad para cumplir con el objetivo.
Al subir a unos más de 80 metros de alturas está el mirador y tambien las casas de los habitantes que son como nidos pues cual aves sus viviendas en su gran mayoría estan casi en lo alto de las lomas.
Algo cansados y con las piernas como gelatinas, pudimos apreciar lo muy precario donde viven; parejas por general con 3 hijos y que para estos llegar a sus escuelas es toda una aventura.
Conversamos con Cindy García, oriunda del lugar, quien manifiesta que para ellos la situación es cada vez peor pero no se cansa de buscar la manera de salir adelante.
» Aquí necesitamos la ayuda urgente porque se pasa mucho trabajo no tenemos suficiente comida», expresa, Cindy García, madre de 6 hijos.
A unas 3 casas se logra llegar a la Gran Roca, un bello mirador que aunque precario ser turistico es todo un espectaculo ya que se enciende nuestras almas por la majestuocidad del paisaje y el vertigo por la gran altura que hemos atravezado.
Sin embargo, esto no es lo que más asombra… Al hacer un giro de 180 grados desde el frente de la laguna, vemos las mas de 30 viviendas que como pesebres están a medio construir en esas elevaciones, con poca seguridad de mantenerse pues han sido derrumbadas por el invierno y como dicen sus propios habitantes en esta parte de la Peña, las autoridades nunca llegan…
» Las casas se nos están cayendo. Lo peor es que no tenemos los recursos pues en la ciénaga no hay suficiente para nosotros. Sin embargo, lo que hago es vender mi agua, cuando uno se rebusca en los kioscos de abajo,» argumentó, García con su voz lastimera.
Lo peor es que hay días en que pasan sin comer o solo una vez, y a manera de dicho dramático expresa que » si se come no se desayuna. Si se desayuna no se almuerza… Así nos sucede a diario,» resalta.
Al bajar, nuevamente había que caminar suave muy suave por la tenebrosa escaleras con un nudo en la garganta, pensando en el porvenir de esta gente que nunca sería en cuenta por el Gobierno de turno. Al tiempo mirar la laguna y saber que para ellos existe todavía la ilusión de vivir bien y seguros, es tambien otra realidad, tienen todo una cienaga a sus pies ya que si hay agua, hay vida.