📰 Muerte de exparamilitar en La Tramacúa: denuncian posible manipulación de la escena y fallas en la investigación
Unidad Investigativa
La muerte de un exintegrante de las Autodefensas Unidas de Colombia en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar, conocida como La Tramacúa, se convirtió en un caso bajo cuestionamiento. Un documento dirigido a la Fiscalía General de la Nación, conocido por esta redacción, advierte sobre posibles irregularidades en la investigación y plantea una hipótesis distinta a la versión oficial.
El hecho ocurrió en la madrugada del 25 de marzo de 2026. A esa hora, el interno Dovis Grimaldi Núñez Salazar fue encontrado sin vida dentro de una celda del establecimiento penitenciario. La información preliminar indica que el hallazgo se produjo durante una ronda de control realizada por guardianes del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario.
Las autoridades señalaron que la muerte correspondía a un homicidio cometido por otro privado de la libertad con quien compartía celda. La hipótesis inicial estableció asfixia como causa del fallecimiento. El presunto responsable fue aislado y quedó a disposición de las autoridades judiciales.
Ese relato es cuestionado en una denuncia escrita desde el interior del sistema carcelario. El documento sostiene que el homicidio no fue un hecho espontáneo. Señala la existencia de una planeación previa y menciona la participación de varios internos. Incluye nombres, alias y ubicaciones dentro del penal.
El denunciante afirma que el lugar del crimen no corresponde con el que ha sido reportado oficialmente. Indica que la muerte ocurrió en una torre distinta y en otra celda. También asegura que la causa de la muerte no fue asfixia. Describe un ataque con objeto contundente en la cabeza.
El escrito plantea que la escena habría sido alterada. Señala que la información entregada por funcionarios no coincide con los hechos descritos. Advierte sobre una posible desviación de la investigación.
La víctima no era un interno sin relevancia judicial. Dovis Grimaldi Núñez Salazar figuraba como postulado dentro del proceso de Justicia y Paz. Había pertenecido al Bloque Córdoba de las Autodefensas Unidas de Colombia. En ese escenario había participado en diligencias relacionadas con hechos del conflicto armado.
Los registros de ese proceso lo ubican como un excombatiente con conocimiento directo de estructuras, operaciones y responsabilidades penales de la organización a la que perteneció. Ese perfil lo convertía en una fuente de información dentro de investigaciones en curso.
El documento conocido también señala antecedentes de amenazas. Indica que los hechos se remontan al año 2009. Hace referencia a denuncias presentadas ante despachos de Justicia y Paz en Barranquilla y ante el Tribunal de Medellín. No incluye números de radicado ni decisiones judiciales asociadas.
El denunciante se identifica como privado de la libertad y afirma ser hermano de la víctima. En el texto solicita la designación de un fiscal encargado y la ampliación de la investigación. Pide que se verifiquen los hechos dentro del establecimiento penitenciario.
El contexto en el que ocurrió el homicidio no es menor.
La Tramacúa es un centro de reclusión de alta seguridad. En ese lugar permanecen internos vinculados a estructuras armadas ilegales, redes criminales y procesos de alto impacto judicial.
En ese tipo de entornos se registran disputas internas, controles de poder por pabellones y confrontaciones entre grupos. También se concentran personas con información relevante para procesos judiciales. Ese conjunto de factores incrementa los riesgos de violencia.
Hasta el momento no se han conocido públicamente los resultados de la necropsia realizada por Medicina Legal. Tampoco se han divulgado registros de cámaras de seguridad ni informes detallados del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario sobre lo ocurrido.
La ausencia de esos elementos limita la verificación de las dos versiones en disputa. La versión oficial señala un homicidio entre internos. La denuncia plantea un hecho premeditado con posibles irregularidades posteriores.
La Fiscalía General de la Nación mantiene la investigación abierta. El caso se encuentra en etapa de verificación de pruebas y recolección de testimonios.
La muerte de un exintegrante de estructuras paramilitares dentro de un establecimiento de máxima seguridad abre interrogantes sobre las condiciones de custodia, la trazabilidad de los hechos y la transparencia en las investigaciones internas.
La diferencia entre una riña carcelaria y un homicidio planificado con alteración de evidencia marca el rumbo del proceso. La determinación depende de pruebas técnicas, registros institucionales y la reconstrucción precisa de los hechos.
Por ahora, la muerte de Dovis Grimaldi Núñez Salazar permanece en el centro de dos versiones que no coinciden. La investigación deberá establecer cuál de ellas corresponde a lo ocurrido dentro de una celda de La Tramacúa en la madrugada del 25 de marzo.