ONU y Gobierno de Colombia refuerzan su alianza para una paz estable y duradera

En medio de un contexto nacional marcado por avances y desafíos en la implementación del Acuerdo de Paz de 2016, el Gobierno de Colombia y la Organización de Naciones Unidas (ONU) renovaron su compromiso de trabajo conjunto para consolidar una paz estable y duradera.

El encuentro de alto nivel, realizado en Bogotá, reunió a la Comisión de Consolidación de la Paz de la ONU y a entidades clave del Estado colombiano: la Cancillería, la Vicepresidencia, ministerios, agencias de víctimas, reincorporación y desarrollo territorial.

Un esfuerzo conjunto por la paz

La reunión fue descrita como un ejercicio de cooperación estratégica que busca reforzar la presencia internacional en los procesos de reconciliación del país. Durante la sesión, la Canciller encargada, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, destacó que la paz es una política de Estado y no solo un objetivo de gobierno.

La ONU, por su parte, reconoció los avances alcanzados en justicia transicional, en los programas de reincorporación de excombatientes y en los esfuerzos por garantizar seguridad a líderes sociales y comunidades vulnerables. Sin embargo, también insistió en la importancia de acelerar la implementación de los compromisos pendientes en las regiones más afectadas por la violencia.

Temas centrales del compromiso

El refuerzo de la alianza se orienta hacia varios ejes prioritarios:

Protección de los derechos humanos, especialmente de comunidades rurales, mujeres y jóvenes.

Participación social en la construcción de paz, con enfoque de género y territorial.

Lucha contra economías ilegales que financian la violencia y amenazan la estabilidad regional.

Fortalecimiento institucional para que la presencia del Estado sea real y sostenible en todo el territorio.

En palabras de uno de los delegados de Naciones Unidas, “la paz no puede ser entendida únicamente como el silenciamiento de las armas, sino como la creación de condiciones dignas para vivir sin miedo”.

Colombia en el escenario internacional

Este nuevo impulso a la cooperación ocurre en un año clave: Colombia fue elegida miembro del Consejo de Seguridad de la ONU (2026–2027), lo que refuerza su rol como un actor global comprometido con la defensa de la paz y los derechos humanos.

Además, 2025 fue proclamado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Paz y la Confianza, una conmemoración que coincide con los esfuerzos del país por superar décadas de conflicto.

Una paz con retos pendientes

Pese a los avances diplomáticos y los reconocimientos internacionales, el país enfrenta realidades complejas. En regiones como el Catatumbo, los ataques armados y los desplazamientos forzados recuerdan que la violencia no ha terminado. Las comunidades reclaman que los compromisos se traduzcan en presencia estatal efectiva, infraestructura, oportunidades económicas y garantías de seguridad.

Para quienes han sido víctimas del conflicto, la esperanza está en que estas alianzas no se queden en el papel. “Queremos que la paz se sienta en la vereda, en el campo, en la vida diaria”, expresó una lideresa comunitaria del sur del país.

El refuerzo de la alianza entre Colombia y la ONU representa un paso firme hacia la construcción de un futuro sin guerra. El reto, sin embargo, será lograr que las decisiones internacionales y nacionales se traduzcan en cambios concretos en los territorios donde la violencia todavía es una amenaza cotidiana.

La paz, más que un acuerdo firmado, sigue siendo un camino por recorrer.