La crisis dentro de las Fuerzas Militares sumó este jueves un nuevo episodio político y militar tras conocerse la salida del mayor general Erick Rodríguez Aparicio, uno de los oficiales más antiguos y experimentados del Ejército Nacional.
El oficial, que se desempeñaba como subjefe de Estado Mayor de Operaciones Conjuntas del Comando General de las Fuerzas Militares, habría sido llamado a vacaciones como paso previo a su retiro definitivo de la institución, según revelaron fuentes militares y medios nacionales.
La decisión se produce apenas semanas después de las declaraciones que el general entregó en Meta, donde alertó sobre una presunta “carnetización” de comunidades rurales por parte de grupos armados ilegales en medio del ambiente electoral que vive el país.
Las afirmaciones fueron hechas el pasado 17 de mayo durante un consejo extraordinario de seguridad realizado en Villavicencio, luego del asesinato de dirigentes políticos vinculados a la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella.

En esa rueda de prensa, Rodríguez aseguró que existía información de inteligencia sobre acciones de control social por parte de estructuras armadas ilegales en zonas rurales del Meta y Guaviare.
“Se tiene evidencia e información de actividades de carnetización de personas en áreas rurales para poder controlar a estos ciudadanos”, expresó el oficial ante medios de comunicación.
Aunque el general no mencionó campañas políticas ni candidatos específicos, sus declaraciones rápidamente se viralizaron en redes sociales y fueron utilizadas dentro de la confrontación política nacional, generando molestia en sectores cercanos al Gobierno.
Fuentes consultadas por medios nacionales señalan que la Casa de Nariño habría solicitado su salida del servicio activo, situación que hasta el momento no ha sido explicada oficialmente ni por el Ministerio de Defensa ni por el Comando General de las Fuerzas Militares.
La situación ha generado preocupación dentro de sectores militares y asociaciones de oficiales en retiro, que consideran delicado relevar a uno de los responsables operacionales del llamado “Plan Democracia”, diseñado precisamente para garantizar la seguridad durante las elecciones presidenciales.
El general Rodríguez acumulaba más de 35 años de servicio en el Ejército y había ocupado cargos estratégicos en regiones golpeadas por el conflicto armado, incluyendo el suroccidente del país y operaciones contra las disidencias de las FARC en el Cañón del Micay.
Para distintos sectores políticos, el retiro del oficial deja una pregunta de fondo: ¿se está castigando a un general por advertir posibles riesgos electorales en territorios bajo presión de grupos armados?
La polémica también revive el debate sobre la creciente tensión entre el Gobierno Petro y sectores de la Fuerza Pública, especialmente tras otros retiros de oficiales que en meses recientes también estuvieron rodeados de controversia.
Mientras el Gobierno guarda silencio, la salida del mayor general Erick Rodríguez ya es interpretada por algunos sectores como un mensaje incómodo para quienes desde las Fuerzas Militares advierten sobre la influencia de estructuras ilegales en el proceso electoral colombiano.