La madrugada de este 3 de enero de 2026, Caracas y otras regiones de Venezuela fueron sacudidas por al menos siete fuertes explosiones y el sonido de aeronaves volando a baja altura, lo que marcó una escalada militar inédita en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Las detonaciones se escucharon cerca de instalaciones clave como la Base Aérea La Carlota, Fuerte Tiuna y zonas cercanas al aeropuerto de Caracas, generando pánico, apagones y caos en la capital.
Minutos después de estos ataques, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su red social que las fuerzas estadounidenses habían llevado a cabo una operación de gran escala, durante la cual el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron capturados y trasladados fuera del país. Trump afirmó que Maduro sería juzgado en tribunales estadounidenses.
El gobierno venezolano denunció inmediatamente lo ocurrido como una “gravísima agresión militar” y una violación flagrante de su soberanía, declaró estado de emergencia nacional y exigió a Estados Unidos pruebas de vida de Maduro y Flores, cuyo paradero aún es motivo de disputa.
Testimonios y fuentes locales informaron sobre muertes tanto de civiles como de militares, aunque las cifras oficiales todavía no se conocen con exactitud.
La operación anunciada?
Según informes periodísticos y agencias internacionales, la acción de Washington no fue un hecho aislado, sino el punto culminante de meses de tensión creciente entre ambos países, donde Estados Unidos había incrementado presiones diplomáticas, sanciones económicas, acusaciones de narco-terrorismo y operaciones militares en el Caribe previas a este ataque.
La Casa Blanca aseguró que la operación fue parte de un esfuerzo por enfrentar lo que considera un “narco-estado” liderado por Maduro, bajo cargos de narcotráfico y posesión ilegal de armas.
Reacciones internacionales
La respuesta global al bombardeo y captura ha sido de gran polarización, con gobiernos, organizaciones y líderes reaccionando de formas muy distintas:
Latinoamérica
Colombia:
El presidente Gustavo Petro calificó el ataque como una agresión contra Venezuela y la soberanía regional y solicitó reuniones urgentes de ONU y OEA para abordar la crisis.
Brasil:
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva declaró que la intervención estadounidense había cruzado una línea inaceptable, vulnerando la soberanía venezolana y sentando un peligroso precedente para la comunidad internacional. Reuters
México y Chile:
Ambos países expresaron gran preocupación y condena, subrayando la necesidad de una solución pacífica y respeto al derecho internacional, rechazando el uso de la fuerza militar.
Ecuador:
El presidente Daniel Noboa celebró la captura de Maduro, señalando que “a todos los narcochavistas les llega su hora”.
Cuba:
El presidente Miguel Díaz-Canel describió la acción como un “ataque criminal” contra Venezuela y toda Nuestra América, instando a una respuesta urgente de la comunidad internacional.
Europa y otros actores
Unión Europea:
La UE llamó a contener la situación, respetar el derecho internacional y priorizar el diálogo, rechazando el uso unilateral de la fuerza. RTVE
España y Portugal:
Pidieron reducción de tensiones, respeto por la Carta de las Naciones Unidas y ofrecieron sus “buenos oficios” para mediar en una salida pacífica.
Reino Unido:
Declaró que no está directamente involucrado pero subrayó la importancia del derecho internacional en cualquier resolución del conflicto. LaSexta
Potencias y Oriente Medio
Rusia e Irán:
Ambos gobiernos condenaron la acción estadounidense como una violación de la soberanía nacional de Venezuela y pidieron evitar una mayor escalada militar.
Israel:
Algunos líderes de oposición alabaron la captura de Maduro y sugirieron que otros regímenes autoritarios deberían tomar nota de lo ocurrido. RTVE
Interpretaciones y perspectivas regionales
La operación ha generado reacciones muy encontradas incluso dentro de Estados Unidos: algunos líderes políticos republicanos respaldaron la acción como válida para enfrentar al crimen transnacional, mientras que políticos demócratas y expertos en política exterior advirtieron sobre los riesgos de entrar en guerra, violar el derecho internacional y desencadenar un conflicto regional mayor.
Lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero de 2026 representa una de las crisis internacionales más graves en América Latina en décadas, con implicaciones geopolíticas profundas. La combinación de un ataque militar directo, la captura de un jefe de Estado en ejercicio y las respuestas globales que esto ha suscitado plantea un desafío complejo para la paz, la soberanía, el derecho internacional y la estabilidad regional en los próximos meses.
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