El proyecto de la Transversal del Catatumbo se estructura en dos tramos estratégicos que, en conjunto, buscan cerrar una de las brechas históricas de conectividad más profundas del nororiente del país y sentar las bases para una integración vial sostenible en esta subregión fronteriza.
El primer tramo, La Mata – Convención, contempla una inversión cercana a los $249 mil millones y se encuentra actualmente en fase de licitación pública, etapa en la que se adelanta la evaluación técnica, jurídica y financiera de las propuestas presentadas por las firmas interesadas. De acuerdo con el cronograma establecido por el Gobierno nacional, la adjudicación de este contrato está prevista para comienzos de marzo de 2026. Este corredor es considerado un eslabón clave para mejorar la conexión entre el sur del Cesar y el norte de Santander, al facilitar el tránsito de productos agrícolas, el acceso a mercados regionales y la movilidad de las comunidades que durante décadas han enfrentado dificultades de transporte por el deterioro y la precariedad de la red vial existente.
Por su parte, el segundo tramo, Convención – El Tarra – Tibú, representa la fase de mayor alcance técnico y financiero del proyecto, con una inversión estimada en $887 mil millones. Este segmento cuenta con vigencias futuras aseguradas hasta el año 2031, un respaldo financiero que garantiza la continuidad de las obras y reduce los riesgos de paralización, uno de los problemas recurrentes en proyectos de infraestructura en regiones apartadas. La adjudicación de este tramo está proyectada para la segunda semana de marzo, y su ejecución permitirá consolidar un corredor vial estratégico que conectará de manera más eficiente a los municipios del Catatumbo con el resto del departamento y el país.
La intervención en este segundo tramo tiene un significado adicional: se trata de una vía fundamental para una subregión que ha sido históricamente afectada por el conflicto armado, el aislamiento geográfico y la limitada presencia del Estado. Su desarrollo no solo impactará la movilidad y el transporte de mercancías, sino que también se proyecta como un factor dinamizador del desarrollo económico local, la generación de empleo y el fortalecimiento de la institucionalidad en el territorio.
En conjunto, ambos tramos configuran una obra de carácter estructural que trasciende lo meramente vial y se inserta en una estrategia más amplia de transformación territorial del Catatumbo, donde la infraestructura es concebida como una herramienta para la integración regional, la reducción de desigualdades y la construcción de condiciones más estables para la paz y el desarrollo.