La Nueva EPS, una de las entidades promotoras de salud con mayor número de afiliados en Colombia, atraviesa una compleja crisis financiera y operativa que ha encendido las alarmas en distintos sectores del sistema de salud. Las dificultades para cumplir con sus obligaciones económicas han generado impactos directos en la prestación de servicios médicos y han puesto en evidencia los problemas estructurales que enfrenta el modelo de aseguramiento en el país.
Deudas acumuladas y dificultades financieras
Uno de los principales factores de la crisis es el crecimiento sostenido de las deudas de la Nueva EPS con clínicas, hospitales y proveedores de medicamentos. Estas obligaciones pendientes han afectado la relación con los prestadores de servicios de salud, muchos de los cuales aseguran no contar con los recursos suficientes para seguir atendiendo a los afiliados sin recibir pagos oportunos.
La falta de liquidez ha limitado la capacidad de la EPS para responder de manera eficiente a la demanda de atención, especialmente en servicios especializados, tratamientos de alto costo y suministro de medicamentos para pacientes con enfermedades crónicas.
Impacto en los usuarios
Las consecuencias de esta situación se reflejan principalmente en los afiliados. En varias regiones del país se han reportado demoras en la asignación de citas, dificultades para acceder a procedimientos médicos y problemas en la entrega de medicamentos. Para muchos usuarios, la incertidumbre sobre la continuidad de su atención se ha convertido en una preocupación constante.
Organizaciones de pacientes y defensores del derecho a la salud han advertido que estas fallas podrían agravar el estado de personas que dependen de tratamientos continuos, generando riesgos innecesarios para su bienestar y su calidad de vida.
Reacciones de autoridades y entidades de control
Frente a la magnitud de la crisis, entidades de control y autoridades del sector salud han manifestado su preocupación por la sostenibilidad de la Nueva EPS. Se han solicitado planes de mejora y medidas urgentes que permitan estabilizar la situación financiera y garantizar la atención oportuna a los usuarios.
Asimismo, se ha insistido en la necesidad de fortalecer la vigilancia sobre la gestión administrativa y financiera de la entidad, con el fin de evitar que las dificultades actuales deriven en un colapso mayor del servicio.
Un reflejo de un problema estructural
Aunque la atención pública se ha concentrado en la Nueva EPS, expertos coinciden en que esta crisis no es un caso aislado, sino una manifestación de los problemas estructurales del sistema de salud colombiano. El desbalance entre ingresos y gastos, los retrasos en los flujos de recursos y la alta demanda de servicios han generado presiones financieras que afectan a varias EPS y a la red hospitalaria.
La crisis de la Nueva EPS representa un desafío significativo para el sistema de salud en Colombia y plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a mediano y largo plazo. Garantizar el derecho a la salud de millones de afiliados requiere decisiones oportunas, transparencia en la gestión y una articulación efectiva entre el Estado, las EPS y los prestadores de servicios. El desenlace de esta situación será clave para definir el rumbo del modelo de atención en el país.