Las fuertes precipitaciones que se registran en Colombia desde finales de enero continuaron este lunes 2 de febrero, configurando uno de los inicios de año más lluviosos de los últimos tiempos. El balance preliminar da cuenta de emergencias humanitarias, daños materiales, afectaciones a la infraestructura vial y miles de personas impactadas, en un escenario que mantiene en alerta a las autoridades locales y nacionales.
De acuerdo con reportes oficiales y autoridades territoriales, las lluvias han estado asociadas a sistemas atmosféricos inestables, condiciones similares al fenómeno de La Niña, el desplazamiento de la Zona de Convergencia Intertropical y el ingreso de frentes fríos, factores que han favorecido precipitaciones persistentes y acumulados superiores a los promedios históricos para esta época del año.
Panorama nacional de afectaciones

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ha advertido que gran parte del territorio nacional permanece bajo alertas por crecientes súbitas, deslizamientos de tierra e inundaciones, especialmente en zonas ribereñas y de ladera. Las lluvias han impactado regiones de la Caribe, Andina, Pacífica, Orinoquía y Amazonía, con distintos niveles de severidad.
En varias ciudades capitales y municipios intermedios se han presentado encharcamientos urbanos, colapso de sistemas de drenaje, caída de árboles y afectaciones al transporte público y privado, mientras que en áreas rurales los deslizamientos y el deterioro de vías secundarias han dificultado el acceso de ayudas humanitarias.
Región Andina: deslizamientos y afectaciones viales
En departamentos como Antioquia, Cundinamarca, Santander, Caldas y Tolima, las lluvias han generado movimientos en masa, cierres parciales y totales de carreteras, así como daños en viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo. Municipios con topografía montañosa han reportado evacuaciones preventivas ante la saturación de los suelos y el aumento del caudal de quebradas.
En áreas metropolitanas como Medellín y Bogotá, las autoridades han atendido múltiples incidentes por inundaciones localizadas, afectaciones a barrios vulnerables y congestión vial derivada de la acumulación de agua en corredores estratégicos.
Región Caribe: inundaciones y emergencia invernal
La Región Caribe enfrenta un panorama crítico. Departamentos como Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico y Magdalena han reportado desbordamientos de ríos, inundaciones en zonas urbanas y rurales, y afectaciones a la actividad comercial y educativa.
En municipios ribereños, las comunidades han tenido que enfrentar la pérdida de enseres, daños en cultivos y restricciones de movilidad. Algunas administraciones locales han declarado emergencia o calamidad pública para agilizar la atención de las familias damnificadas, con el apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Región Pacífica: lluvias persistentes y riesgo de crecientes
En el Pacífico colombiano, particularmente en Chocó, Valle del Cauca y Nariño, las lluvias han sido constantes e intensas, incrementando el riesgo de crecientes súbitas en ríos y quebradas. En algunos municipios se han reportado afectaciones a viviendas, interrupciones en vías terciarias y daños a la infraestructura básica, en una región históricamente vulnerable a eventos climáticos extremos.
Las autoridades han reiterado el llamado a las comunidades a mantenerse alejadas de cauces y zonas inestables, ante la posibilidad de nuevos eventos asociados a las lluvias.
Orinoquía y Amazonía: ríos en vigilancia
En la Orinoquía y la Amazonía, los organismos de socorro mantienen monitoreo permanente de los niveles de los ríos, que han mostrado incrementos significativos. Aunque en algunas zonas las lluvias forman parte de la dinámica climática habitual, los acumulados recientes han elevado el riesgo de inundaciones en comunidades ribereñas, especialmente en áreas con limitada capacidad de respuesta.
Impacto humano y social
El balance preliminar indica miles de familias afectadas en todo el país, con reportes de viviendas inundadas, pérdidas materiales y, en algunos casos, víctimas fatales y personas desaparecidas, cifras que continúan en proceso de verificación por parte de las autoridades competentes.
Las lluvias también han tenido impacto en sectores como la agricultura, con daños en cultivos y pérdida de cosechas, así como en la educación, debido a la suspensión temporal de clases en municipios donde las condiciones de acceso y seguridad no están garantizadas.
Causas climáticas y contexto
Especialistas en meteorología y gestión del riesgo coinciden en que el actual comportamiento del clima en Colombia responde a un escenario de alta variabilidad climática, en el que confluyen varios factores atmosféricos que intensifican las precipitaciones. Entre ellos se destacan el fortalecimiento de la humedad proveniente de la Amazonía, el desplazamiento y permanencia de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) sobre el territorio nacional y la influencia de frentes fríos que ingresan desde el Caribe, generando nubosidad persistente y lluvias continuas.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ha señalado que, si bien no se ha declarado oficialmente un episodio pleno del fenómeno de La Niña, sí se presentan condiciones oceánicas y atmosféricas similares, las cuales favorecen acumulados de lluvia por encima de los promedios históricos. Este patrón ha alterado el comportamiento habitual de la temporada seca de comienzos de año, prolongando las lluvias y aumentando la probabilidad de eventos extremos como inundaciones, crecientes súbitas y deslizamientos de tierra.
Víctimas, damnificados y zonas más afectadas
El impacto humano de la temporada de lluvias es significativo. Reportes preliminares de autoridades locales y organismos de socorro indican la existencia de personas fallecidas, desaparecidas y miles de familias damnificadas en distintas regiones del país, cifras que continúan en consolidación a medida que se evalúan nuevas emergencias. Las afectaciones incluyen pérdida total o parcial de viviendas, daños a enseres, interrupción de servicios básicos y restricciones de movilidad, especialmente en comunidades rurales y asentamientos ubicados en zonas de alto riesgo.
Las regiones más afectadas hasta el momento son:
- Región Andina: con deslizamientos de tierra, cierres viales y evacuaciones preventivas en departamentos como Antioquia, Cundinamarca, Caldas, Santander y Tolima.
- Región Caribe: con inundaciones extensas por desbordamiento de ríos y sistemas de drenaje colapsados en Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico y Magdalena, afectando tanto zonas urbanas como rurales.
- Región Pacífica: donde las lluvias persistentes han incrementado el riesgo de crecientes súbitas y han generado daños en viviendas y vías terciarias, especialmente en Chocó, Valle del Cauca y Nariño.
- Orinoquía y Amazonía: con comunidades ribereñas en alerta por el aumento sostenido en los niveles de los ríos, que amenaza con nuevas inundaciones.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) mantiene el seguimiento permanente de la situación y coordina la atención humanitaria junto con autoridades departamentales y municipales, priorizando a las poblaciones más vulnerables. No obstante, el panorama sigue siendo complejo, ya que las lluvias podrían continuar en los próximos días, ampliando el número de damnificados y la extensión de las zonas afectadas.
Este contexto refuerza la necesidad de medidas preventivas, planificación territorial y fortalecimiento de la respuesta institucional, en un país que enfrenta con mayor frecuencia los efectos de eventos climáticos extremos y sus consecuencias sociales y humanitarias.