La detención se produjo tras un operativo conjunto entre autoridades mexicanas y agencias estadounidenses. El detenido enfrentaría cargos graves, entre ellos asesinato, y podría ser extraditado en las próximas semanas.
El ahora detenido figuraba desde hace varios años en la lista de los fugitivos más buscados del FBI, un registro reservado para personas consideradas de alta peligrosidad o cuya captura resulta prioritaria por el impacto de los delitos atribuidos.

De acuerdo con fuentes judiciales, el sospechoso era buscado por su presunta participación en hechos violentos ocurridos en territorio estadounidense, incluyendo homicidios relacionados con estructuras criminales organizadas. Tras evadir la justicia, habría cruzado la frontera y permanecido oculto en distintas regiones de México.
Tras su detención, el fugitivo fue puesto a disposición de las autoridades judiciales mexicanas, que deberán tramitar el proceso de extradición conforme a los tratados vigentes entre México y Estados Unidos.
El procedimiento puede incluir:
Audiencias judiciales
Revisión de garantías procesales
Evaluación de los cargos imputados
Resolución final por parte del poder ejecutivo mexicano
Aunque las autoridades estadounidenses ya han manifestado su interés en la extradición, el proceso podría extenderse varias semanas o incluso meses, dependiendo de los recursos legales que interponga la defensa.