El Gobierno de Abelardo De la Espriella confirmó un bombardeo de precisión contra campamentos del Bloque Jorge Suárez Briceño, en zona rural de El Retorno. Las autoridades incautaron 11 fusiles y cinco ametralladoras. Un reporte posterior señala que la cifra de fallecidos podría haber ascendido a 11.
Guaviare. Una nueva ofensiva militar contra las estructuras armadas ilegales sacudió este jueves al departamento del Guaviare. En la madrugada del 27 de agosto, las Fuerzas Militares ejecutaron la denominada Operación Amón, dirigida contra campamentos que, según el Gobierno Nacional, eran utilizados por integrantes del Bloque Jorge Suárez Briceño, estructura perteneciente a la facción de las disidencias comandada por alias ‘Calarcá’.
El presidente Abelardo De la Espriella confirmó personalmente el operativo y lo calificó como un “golpe contundente” contra una de las principales estructuras criminales que operan en el suroriente del país.
De acuerdo con el primer balance entregado por el mandatario, ocho integrantes de la organización fueron dados de baja. También fueron incautados 11 fusiles, cinco ametralladoras y abundante material de intendencia.
Sin embargo, durante el transcurso del jueves surgieron reportes que elevan el número de fallecidos a 11, mientras que otras versiones señalan la captura de dos personas y la existencia de cuatro heridos que habrían logrado escapar del área de operaciones. La cifra continúa en proceso de verificación por parte de las autoridades.
Un operativo de alta capacidad militar
La operación no se limitó a una acción aérea. Según los reportes conocidos, después del bombardeo de precisión se produjo el ingreso de comandos de las Fuerzas Militares para asegurar el área y verificar los resultados de la operación.
Información publicada durante la jornada señala que participaron cinco aeronaves Kfir y seis Super Tucano, desplegadas desde la base aérea de Apiay, en el Meta.
El objetivo estaba localizado en una zona rural de El Retorno, Guaviare, territorio donde las autoridades han identificado presencia de estructuras armadas dedicadas, entre otras actividades, al narcotráfico y al control de economías ilegales.
La operación ocurre apenas días después de que el Gobierno reportara otro golpe contra una estructura de la facción de ‘Calarcá’ en el mismo municipio. El pasado 22 de agosto fueron capturados dos presuntos integrantes y se incautaron siete armas de fuego, más de 1.200 cartuchos, proveedores y equipos de comunicación.
¿Quién es ‘Calarcá’?
Alexander Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá’, es señalado como uno de los principales jefes de las disidencias que se apartaron del proceso de paz firmado con las FARC en 2016.
La estructura que dirige hace parte del denominado Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), organización que se separó de otras facciones de las disidencias y que mantiene una disputa con el grupo de alias ‘Iván Mordisco’.
Según EFE, ‘Calarcá’ se convirtió en rival de ‘Iván Mordisco’ y posteriormente encabezó una estructura propia, mientras mantenía conversaciones de paz con el anterior Gobierno de Gustavo Petro que finalmente no prosperaron.
Uno de los nombres que comenzó a aparecer después del operativo es el de Juan Antonio Agudelo Salazar, alias ‘Urías Perdomo’, señalado como uno de los hombres de confianza de ‘Calarcá’.
‘Urías Perdomo’ tenía una recompensa de $400 millones por información que permitiera su ubicación y, según reportes de medios nacionales, estaría entre los fallecidos de la Operación Amón. No obstante, su identidad debe ser confirmada oficialmente mediante los procedimientos correspondientes.
“Estamos pasando a la ofensiva”
El presidente De la Espriella utilizó el resultado de la operación para ratificar el cambio de estrategia de seguridad de su Gobierno.
“La operación continúa y nuestras tropas avanzan en la consolidación de la zona”, afirmó el mandatario.
Y lanzó una advertencia directa a los máximos responsables de las organizaciones armadas:
“Los grandes cabecillas y sus estructuras criminales no tendrán escondite ni santuario en ninguna parte del territorio nacional”.
El mensaje marca una postura de confrontación directa frente a las estructuras armadas ilegales y se suma a las órdenes impartidas por el mandatario a la nueva cúpula militar para recuperar el control territorial.
La Operación Amón representa además el segundo bombardeo de este Gobierno contra estructuras armadas ilegales en apenas unas semanas.
El primero se produjo entre el 10 y el 11 de agosto contra estructuras del ELN en el Catatumbo, según reportes de medios nacionales.
La ofensiva en Guaviare muestra que el Gobierno pretende mantener la presión militar sobre las disidencias, particularmente sobre las estructuras que conservan capacidad armada, control territorial y fuentes de financiación ilegal.
Mientras se consolidaba este jueves el balance de la Operación Amón, las tropas permanecían en el área realizando labores de registro y control territorial.
El Gobierno insiste en que el resultado conocido hasta ahora es preliminar, por lo que podrían producirse nuevas confirmaciones sobre las personas fallecidas, capturadas o heridas.
Lo ocurrido en El Retorno representa uno de los mayores golpes militares contra una estructura de ‘Calarcá’ desde el comienzo del nuevo Gobierno y pone nuevamente al Guaviare en el centro de la confrontación entre el Estado y las disidencias de las FARC.
La guerra contra las estructuras armadas ilegales vuelve a ocupar el primer plano de la agenda nacional.