Cayó el “intocable” de Urrá: la salida de Juan Acevedo destapa una crisis de $241 mil millones y el derrumbe de toda su estructura de poder
La caída de Juan Ricardo Acevedo Rocha sacudió los cimientos de Urrá S.A. E.S.P. y destapó una crisis que durante años permaneció silenciosa dentro de una de las empresas energéticas más importantes del Caribe colombiano.
Lo que comenzó como una emergencia ambiental terminó convertido en un escándalo financiero, administrativo y político que hoy tiene a la hidroeléctrica en el centro de múltiples cuestionamientos por un presunto detrimento patrimonial superior a los 241 mil millones de pesos.
La salida de Acevedo no solo generó sorpresa dentro de la entidad. También produjo expectativa en Córdoba, donde miles de familias afectadas por las inundaciones venían señalando a la administración de Urrá como responsable de una tragedia que destruyó cultivos, viviendas y dejó pérdidas millonarias en zonas rurales.
La salida del hombre más poderoso de Urrá
Personas enteradas del proceso confirmaron que a Juan Acevedo se le prohibió el ingreso a las instalaciones de la empresa luego de su salida.
Además, según las versiones conocidas hasta ahora, tampoco se le permitió retirar elementos de su oficina debido a que documentos, archivos y equipos habrían quedado bajo revisión dentro de las investigaciones que actualmente avanzan alrededor de su administración.
Su caída se produjo después de semanas de presión política, denuncias ciudadanas y crecientes cuestionamientos surgidos tras la visita del presidente Gustavo Petro a Montería, donde el mandatario se refirió públicamente a la emergencia provocada por el embalse.
Durante años, Acevedo fue considerado una figura prácticamente intocable dentro de la hidroeléctrica. Su permanencia parecía inamovible pese a las críticas internas, las alertas técnicas y las denuncias que venían acumulándose alrededor de la empresa.
Pero el desbordamiento del embalse terminó rompiendo ese blindaje.
Las inundaciones que desataron el escándalo
El pasado 1 de febrero marcó un antes y un después para Urrá. Miles de familias en Tierralta y poblaciones cercanas al río Sinú resultaron afectadas luego de que el embalse alcanzara niveles críticos y provocara inundaciones que arrasaron cultivos, viviendas y vías rurales.
Mientras la empresa atribuía la situación a las lluvias y a factores climáticos, comenzaron a surgir denuncias ciudadanas y reportes técnicos que apuntaban a decisiones operativas cuestionadas.
La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) ya había advertido desde años anteriores sobre reiterados sobrepasos de la Curva Guía Máxima, el límite diseñado para mantener capacidad de respuesta ante crecientes y evitar riesgos mayores. Sin embargo, las alertas no evitaron la emergencia.
El presunto hueco de $241 mil millones
La crisis tomó una dimensión aún mayor cuando empezaron a conocerse denuncias sobre un posible detrimento patrimonial superior a los 241 mil millones de pesos.
Versiones conocidas dentro del sector energético sostienen que Urrá habría realizado operaciones de comercialización de energía por valores considerablemente inferiores a los del mercado.
Según las denuncias, energía cuyo valor rondaría los 500 mil millones de pesos habría sido negociada por cerca de 200 mil millones, generando pérdidas multimillonarias para la empresa.
Las versiones apuntan a que la administración habría mantenido elevados niveles de agua en el embalse para garantizar compromisos energéticos previamente adquiridos.
Pero las lluvias terminaron superando las previsiones y el sistema entró en una situación crítica que desembocó en las inundaciones.
El derrumbe de toda una estructura de poder
La salida de Juan Acevedo no ocurrió sola. Junto al exdirector comenzó el desplome de toda una estructura administrativa que durante años manejó áreas estratégicas dentro de la hidroeléctrica.
Cerca de 24 funcionarios habrían sido removidos sorpresivamente en medio del escándalo.
Entre los nombres mencionados aparecen Luz Navid Priolo, Gioconda De Leo, William Hoyos, Diana Carolina Pérez tesorera de la entidad, María Teresa Garavito en Recursos Humanos, Elsa Arias y María Victoria Cabrales en el área ambiental.
Uno de los nombres más sensibles dentro de las denuncias es el de Margarita Díaz Cabrera, directora comercial de la empresa y señalada en distintas versiones relacionadas con las operaciones energéticas hoy bajo cuestionamiento.
La crisis también golpeó al equipo jurídico de Urrá. Personas enteradas de la situación aseguran que prácticamente toda el área legal fue desmontada tras el estallido del escándalo.
Denuncias por contratación y favorecimientos
Las acusaciones contra la antigua administración van mucho más allá de la emergencia ambiental.
Distintas denuncias conocidas por este medio hablan de presuntas irregularidades relacionadas con contratación, direccionamiento de procesos, favorecimientos internos y posibles conflictos de interés.
Las versiones sostienen que Acevedo habría tenido influencia directa en contratos y decisiones administrativas que terminaron debilitando financieramente a la empresa.
Incluso, algunas denuncias señalan presunto control sobre contrataciones menores y procesos básicos dentro de áreas administrativas y de almacén.
Las investigaciones buscan establecer si existieron redes de favorecimiento o actuaciones irregulares dentro de la administración de Urrá.
La nueva disputa por el control de Urrá
Tras la salida de Acevedo también comenzaron a surgir versiones sobre nuevos movimientos de poder dentro de la hidroeléctrica.
En medio del remezón interno, el nombre de la viceministra de Defensa, Angélica Bervel, empezó a sonar con fuerza dentro de los círculos políticos y administrativos que siguen de cerca la crisis de la empresa.
Personas cercanas de los recientes movimientos dentro de Urrá sostienen que Bervel habría adquirido influencia en las decisiones tomadas tras la salida de Acevedo y el desmonte de buena parte de su estructura de confianza.
Las versiones indican que, en medio del vacío de poder dejado por la antigua administración, la viceministra habría comenzado a ganar espacio dentro de la reorganización interna de la compañía.
Una empresa al borde del colapso
Mientras avanzan las investigaciones, la situación financiera de Urrá genera cada vez más preocupación. Personas conocidas al interior de la empresa aseguran que existirían dificultades incluso para responder por obligaciones básicas como el pago de nómina y primas a los trabajadores.
La incertidumbre crece entre empleados y comunidades afectadas, mientras continúan las preguntas sobre quién responderá por las inundaciones, las pérdidas económicas y el presunto daño patrimonial que hoy rodea a la hidroeléctrica.
La caída de Juan Ricardo Acevedo no cerró el caso Urrá. Fue apenas el comienzo del derrumbe de una estructura que durante años concentró poder, contratos y decisiones dentro de una de las empresas más estratégicas del país.